Las AUC silencian hoy sus armas
«El gran compromiso que viene ahora es que respeten el acuerdo; es una prueba que deben cumplir en la realidad», afirmó el ex asesor de paz Daniel Garciapeña, miembro del movimiento de izquierda Polo Democrático, que apoyó al sindicalista Luis Garzón en su pasada campaña a la presidencia.
Las autoridades militares han señalado que unos 10.000 paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) están distribuidos en por lo menos 12 de los 32 departamentos (estados) del país.
La decisión del cese de hostilidades fue respaldada el viernes por otros sectores disidentes de la agrupación que se apartaron hace un año de la línea de mando de los máximos jefes políticos y militares, Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, respectivamente.
Esos sectores, que reúnen, segun los jefes disidentes, a por lo menos a 1.500 combatientes, iniciarán el cese de hostilidades el 5 de diciembre, según señalaron fuentes del gobierno que dieron cuenta de una carta que estos grupos enviaron a las autoridades.
Aunque la gran mayoría de los disidentes se sumó al cese de hostilidades, dos frentes, el Metropolitano de Medellín y el que realiza acciones en el departamento del Casanare, rechazaron la decisión.
Analistas locales señalaron que el frente Metropolitano cuenta con unos 1.000 hombres que desarrollan actividades clandestinas en barrios de Medellín, enfrentándose a la guerrilla de izquierda y a las unidades de la policía y el ejército.
Algunas presuntos miembros de las AUC en Medellín se comunicaron con radios locales para explicar que están analizando el plan de paz propuesto el jueves al gobierno.
Los paramilitares urbanos en Medellín, ciudad ubicada a unos 260 kilómetros al noroeste de Bogotá, libran una feroz contienda en los barrios obreros contra la guerrilla, que ha dejado miles de muertos en cinco años.
Aunque los jefes de las AUC anunciaron el cese de las hostilidades, se mantendrán en sus posiciones dominadas en varias zonas del país, en espera de una respuesta del gobierno del presidente Alvaro Uribe.
El anuncio de las AUC ha dividido a los colombianos: algunos sectores políticos respaldan al gobierno en la búsqueda de un proceso de paz pero otros lo rechazan, argumentando que los paramilitares incumplieron convocatorias anteriores y continuaron con sus asesinatos selectivos y colectivos.
«Las AUC deben someterse a la justicia, sin que les den reconocimiento político», consideró el dirigente Carlos Lozano, del Partido Comunista.
El congresista y ex guerrillero de izquierda Gustavo Petro afirmó, por su parte, que «una cosa es conversar con las AUC para su desmantelamiento y otra es indultarlas».
El presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, cardenal Pedro Rubiano, afirmó que «no es posible construir la paz con exclusiones» y reiteró que el «diálogo debe ser con todos los grupos alzados en armas y los que están al margen de la ley».
En la lista de muertos de los paramilitares figuran, según organismos no gubernamentales y grupos de izquierda, congresistas, periodistas, dirigentes políticos de izquierda, sindicalistas, líderes indígenas y campesinos. *
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