Dos emisarios muy distintos en la corte de Lula
La semana pasada, para ser más exactos el jueves, Brasil recibió la visita de dos personalidades internacionales, tan diferentes entre sí y cuyo contraste sirve para apreciar cómo el mundo mira al gobierno recientemente electo en este país.
«El primero, empecemos por él ya que llegó el miércoles a presentarse en el World Economic Forum en Rio de Janeiro, donde dio una excelente conferencia, es James Wolfensohn, quien ejerce la presidencia del Banco Mundial. Un banquero que habló un lenguaje distinto al que es habitual en estos burócratas internacionales, aunque se expresó en inglés. Dijo que hacía tres días que había llegado a Brasil y que estuvo recorriendo en la Amazonia y en el Nordeste proyectos financiados por su institución.
«Allí, en estas zonas tan alejadas de los centros productivos del Brasil, el p residente de este organismo internacional dijo que vio en la gente un impulso y una esperanza muy especiales. «A este país no se lo puede juzgar únicamente por sus números macroeconómicos, expresó, también hay que mirar el ánimo y sus ganas de salir adelante».
Refiriéndose a la victoria de Lula, remarcó que no era el fruto de una revolución sino el resultado del ejercicio democrático y que la justicia social es un concepto que debe estar presente en los análisis económicos, porque no habrá futuro posible si no se invierte en lograr una mayor equidad entre ricos y pobres, ya sean países o personas.
«Esa misma noche en que dio la conferencia, el visitante viajó a la capital, Brasilia, donde fue recibido a la mañana siguiente por el Presidente electo en las oficinas donde se realiza la transición. Lula estuvo acompañado en esta oportunidad por Antonio Palocci, quien es jefe del equipo que trabaja en el cambio de gobierno y aparece cada vez más como el futuro ministro de Economía. La reunión duró dos horas y fue de lo más cordial.
El otro visitante llegó el jueves directamente a Brasilia y sin mucho anuncio previo. Su nombre es Otto Reich, pero a diferencia de lo que se puede pensar por su nombre y apellido no es alemán sino estadounidense, más precisamente cubano nacionalizado norteamericano.
Es secretario adjunto de Estado para el Hemisferio Occidental, un cargo que con un título tan largo expresa que es quien asesora y secunda al secretario de Estado en asuntos concernientes a toda América y Europa.
«Un personaje con un pasado siniestro, que llegaba a visitar a Lula como enviado del presidente Bush. Una elección muy desafortunada para establecer el primer contacto directo entre ellos y preparar la reunión que tendrán en Washington el próximo 10 de diciembre. Otto Reich estuvo implicado en el asunto Irán-Contras durante la presidencia de Reagan y fue recomendado a George W. para este puesto por su hermano Jeb, Gobernador del estado de Florida, quien quería ganar así el respaldo de los cubanos anticastristas.
«Es un gusano manifiesto que llegó a dirigir una agencia encubierta, que inventaba noticias falsas que buscaban perjudicar a los regímenes de izquierda en América Latina. Sin embargo, Bush lo quiso para este puesto y para tenerlo aquí tuvo que recurrir a una forma de nominación especial. Este cargo necesita de venia del Congreso y allí no había mayoría para otorgársela a un hombre con estos antecedentes. El presidente tuvo que nombrarlo en época de receso parlamentario, lo cual le otorga plazo de un año para su gestión. Ahora espera que, con la nueva distribución en el Congreso surgida de las recientes elecciones, finalmente reciba su venia Otto Reich.
«Lula no debe haber estado muy contento con el enviado que le mandó el presidente de los EEUU. No dijo nada, pero se limitó a saludarlo con un apretón de manos y lo dejó para que lo atendieran José Dirceu, Antonio Palocci y Aloizio Mercadante, su plana política mayor. La reunión no debe haber sido nada cordial por las fotografías y las declaraciones posteriores. Mercadante dijo a los periodistas que los Estados Unidos siempre habían jugado duro y que Brasil ahora también iba a hacerlo.
«Otto Reich no perdió esta oportunidad para dar una nueva muestra del poder de su país. Aceptó públicamente que la decisión colombiana de no realizar una compra acordada a Embraer de varios aviones caza Tucano fue recomendada por el gobierno norteamericano. Este negocio le iba a reportar a la empresa estatal aeronáutica brasileña más de doscientos millones de dólares, que ahora desaparecieron.
«La reunión en cuestión era preparatoria de la que tendrán Lula y Bush dentro de quince días. Habrá servido para ello, no lo sabemos. Como auspicio parece no ser muy bueno, pero tal vez el atribulado presidente de los Estados Unidos, tan ocupado en su campaña antiterrorista, tenga un momento libre en su planificación del ataque a Irak y éste sea de lucidez, percatándose que hubiera sido mejor haberles enviado a Lula y sus hombres de confianza a su secretario de Estado, el general Collin Powell, quien además es de piel negra, en lugar de este personaje menor y de ribetes tan oscuros, que nada tiene en común con el próximo presidente de la principal nación de América Latina.
«Hay veces que uno se pregunta si estas fallas en quien ocupa la Casa Blanca son producto de la falta de conocimiento o del simple desdén. *
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