La presencia de Saramago y una misiva del subcomandante Marcos

El "Aguascalientes" de la guerrilla zapatista en Madrid

En efecto, la no anunciada presencia del portugués Premio Nobel de Literatura, José Saramago, en una Mesa Redonda (el pasado sábado en el afamado Círculo Bellas Artes) y la lectura de una tampoco prevista carta de agradecimiento del subcomandante Marcos (leída el pasado domingo en la presentación de una nueva revista mexicana vinculada al zapatismo) tuvieron una tal resonancia que sorprendió a los mismos organizadores y aseguró el éxito del «Aguascalientes» madrileño.

(Aclaremos antes de proseguir que «Aguascalientes» es el nombre que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) da a los foros en que se reúne con la sociedad civil y que Aguas Calientes fue la norteña ciudad mexicana en la que las distintas fuerzas revolucionarias firmaron un acuerdo en 1914 e instituyeron al primer gobierno salido de la Revolución Mexicana).

Una exhibición y una mesa redonda multitudinaria

Las tres primeras Mesas Redondas del «Aguascalientes» habían tenido (el pasado jueves, viernes y sábado por la mañana) un entusiasta público joven (en su mayoría jóvenes vinculados al «movimiento global», es decir a los núcleos y organizaciones «anti-globalización»), numeroso pero no multitudinario.

Empero, la cuarta Mesa Redonda -realizada en la noche del sábado- despertaba mucha más atracción.

En primer lugar porque se iniciaba con la proyección de la película «Caminantes», del director español Fernando León de Aranoa, premiada en los Festivales de Cine de La Habana y Latino de Los Angeles (que narra un episodio de la marcha zapatista de Chiapas al Distrito Federal), y en segundo lugar porque en el coloquio posterior iban a intervenir el director, el cantautor Manu Chao (el favorito de la actual «juventud rebelde), el sociólogo y profesor universitario Tomás Rodríguez Valiente, y el documentalista y director de cine Javier Corcuera.

La cola juvenil, que se formó ante las puertas del Círculo de Bellas Artes para ver la película, fue tal que una multitud no pudo entrar.

Pero, cuando el acabar el film, se supo que José Saramago iba a participar en la Mesa Redonda, nuevas riadas de jóvenes intentaron -sin éxito- penetrar en la sala.

La multitudinaria audiencia escuchó a su ídolo Manu Chao agradecer a los zapatistas «que le abrieran la menta con sus ideas hace 8 años», a Fernando León de Aranoa contar su indignación cuando, hace pocos años, viajó a Chiapas y vio que las condiciones de vida (infraestructuras, sanidad) de los indios eran las mismas que recordaba de un viaje de 30 años atrás, cuando vivía con su familia en Guatemala, y a Saramago narrar como «hicimos las paces con la dirigencia zapatista luego que el subcomandante Marcos me reprochara una «excesiva cordialidad» con el Presidente Fox en una entrevista entre ambos luego de la marcha zapatista».

Saramago recordó que Marcos le pidió «que no (nos) dejara nunca» y que pocas palabras le habían emocionado tanto en su vida, afirmando que los zapatistas le habían marcado «con la fuerza de sus convicciones».

Una carta de agradecimiento

La segunda sorpresa y el segundo «campanazo» fue una carta de agradecimiento que el subcomandante Marcos envió al «Aguascalientes» madrileño a través del Coordinador del Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN), Javier Elorriaga, quien acudió a Madrid «para presentar la nueva revista mexicana «Rebeldía».

Por supuesto, el acto de «presentación de la revista» se convirtió en un «mitin solidario» y Elorriaga fue tan «director de revista» como dirigente de un movimiento que «apoya y se solidariza» con el zapatismo y «toma de él ejemplo», aunque no es «el brazo político del EZLN».

El zapatismo hoy en el México actual

En las anteriores tres Mesas Redondas anteriores los participantes habían trazado un panorama de la actual situación política mexicana (luego del desplazamiento del PRI por el gobierno de Fox), la actual situación socio-económica del país con un gobierno de derecha y la vigencia del acuerdo de libre comercio con Estados Unidos (NAFTA) y lo que se denominó el «silencio zapatista».

Aunque en estas Mesas participaron profesores y periodistas españoles, correspondió a dos periodistas mexicanos, llegados especialmente a Madrid, el mayor protagonismo informativo.

Luis Hernández Navarro, Editor de Opinión del diario «La Jornada», y Hermann Billinghausen, corresponsal en Chiapas del mismo diario y director de la revista «Ojarasca», fueron quienes brindaron las descripciones de la realidad actual mexicana.

Ambos calificaron de «primera revolución del siglo XXI» al levantamiento zapatista, por introducir un nuevo elemento en su plataforma: la lucha contra la globalización y el llamado a la ética y la dignidad.

«El zapatismo -señalaron- no busca la toma del poder, sino un futuro abierto a la discusión y la reconstrucción de México para que todos sus habitantes -incluidos su población indígena- forme parte de la ciudadanía política y de la ciudadanía ética».

Subrayaron que el actual «silencio zapatista» no significa en absoluto una derrota o una suspensión de la lucha por parte de los zapatistas. «Silencio no significa no actuación» dijeron.

Los 25 municipios zapatistas siguen resistiendo y se mantienen «rebeldes e independientes» pese a las dificultades y el aislamiento en que los mantiene el gobierno.

(Quedan 25 de los 38 creados).

El movimiento zapatista, punta de lanza de un amplio movimiento indígena, sigue firme y «su silencio preocupa molesta al gobierno Fox».

La actual situación determina que no puede haber guerra pero tampoco paz.

«Es un empate en el que el fiel de la balanza es la resistencia zapatista».

Frente a esta contradicción, el gobierno Fox no sabe ni qué hacer ni como reaccionar.

Todo ello con el telón de fondo de un gobierno que impulsa una revolución conservadora y un espectro de partidos políticos, «hijos del régimen», en plena crisis de identidad y pasivos.

Se da una profunda crisis y descomposición de la clase política -dijeron- mientras hay una enorme resistencia social que viene de abajo, que produce una efervescencia que tiene al zapatismo como ejemplo referente.

Y con un movimiento indígena importante en un país en que uno de cada diez mexicanos es indígena. *

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