Entre el alivio y el escepticismo

Los habitantes de Bagdad se declaraban aliviados ayer por la llegada de los expertos en desarme de la ONU, pero seguían temiendo que el menor incidente pueda desencadenar una nueva guerra. «Somos optimistas pero las agresivas intenciones de Estados Unidos nos hacen ser pesimistas», explicó un estudiante, Faruk Al Malki.

«Irak quiere la paz. Ni armas ni guerras», añadió Faruk, siendo aprobado por sus amigos por su deseo de una solución pacífica, algo que contrasta con la historia de un país que guerreó contra Irán durante ocho años, invadió Kuwait en 1990, e invirtió millones de dólares en armas sofisticadas. *

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