El miércoles comienzan a trabajar los inspectores de ONU

Investigación sobre arsenal iraquí con la paz en juego

 

De los resultados de su investigación y de la forma en que se lleve a cabo depende la paz en Irak, como advirtieron los principales protagonistas de una crisis que provocó una gran movilización militar estadounidense en la región.

«Es un periodo sumamente delicado», subrayó un diplomático occidental, que comentaba para la AFP el inicio de las inspecciones internacionales previsto el miércoles, tras la llegada del primer equipo de inspectores el lunes a Bagdad.

Doce miembros de la Comisión de Control, Verificación e Inspección de la ONU (Cocovinu) y seis de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) forman la avanzadilla de una misión que contará con casi un centenar de expertos antes de que acabe el año.

Tendrán 60 días para presentar sus conclusiones al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que estableció su misión en la resolución 1441 del 8 de noviembre. Cualquier interferencia o intento de ocultación por parte de Irak podría provocar una reacción militar de gran envergadura.

El régimen iraquí repitió que no volvió a fabricar armas de destrucción masiva desde el fin de la anterior misión de la ONU, que, entre 1991 y 1998, acabó con cientos de toneladas de municiones, material de fabricación y agentes químicos y bacteriológicos.

Estados Unidos sigue afirmando lo contrario. «No cabe duda alguna de que están ocultando armas de destrucción masiva», aseguró el subsecretario de Estado encargado del desarme, John Bolton, en una reciente entrevista a la BBC.

Un informe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense de octubre de 2002 concluía que «Bagdad posee armas químicas y bacteriológicas, así como misiles cuyo alcance supera el autorizado por la ONU. Sin control, podrá desarrollar un arma nuclear en menos de diez años».

Otros países, como Francia, Rusia y casi todas las naciones árabes, son más pragmáticos.

«No hay pruebas de que Irak posea armas de destrucción masiva pero hay indicios que prueban que no ha renunciado a ello», aseguró a la AFP un diplomático europeo.

Las inspecciones fueron abandonadas en 1998, tras una persistente crisis de confianza entre la ONU e Irak.

Ahora, las inspecciones tendrán que partir de unas nuevas bases que sean lo bastante sólidas para resistir a lo que Bagdad denuncia como un intento deliberado de Estados Unidos de utilizar cualquier excusa para justificar una operación militar. *

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