Echan al gobernador por presión de cacique provincial
Díaz había sido elegido el pasado 15 de setiembre porque el cacique mayor lo quiso. No solo él, sino su esposa, Nina que se hizo elegir vicegobernadora (es actualmente diputada nacional, pero ni siquiera fue a jurar como corresponde) y que ahora debería asumir sus responsabilidades, pero si le place. El matrimonio hace lo que quiere.
Dicen que en Santiago, donde la pobreza es la norma y prima el clientelismo, que estalló el enfrentamiento nacional entre Eduardo Duhalde y Carlos Menem por el futuro del gobierno nacional.
Juárez está aliado al Presidente y Díaz había expresado sus simpatías por el riojano, pasión que el cacique mayor tomó como un gesto indeseable de «independencia».
Hay más: el juarismo acusa a Díaz de aliarse con Néstor Ick, el hombre de negocios más poderoso de la región, pero que Nina desprecia. Ick, es presidente de los bancos de Santiago del Estero y Nuevo La Rioja, de casas de juego de azar, tarjetas de débito, cementerio privado, aseguradora, etc.
El resultado es que Díaz ha sido obligado a renunciar y asume en su lugar la flamante vicegobernadora, Mercedes Marina Aragonés de Juárez, es decir, Nina, la «protectora de los humildes» como se hace llamar.
Así se convertiría en la primera mujer en ocupar el cargo de gobernadora de la provincia de Santiago del Estero.
El diario «El Liberal», gran enemigo de Juárez, cuenta que todo comenzó con la decisión de Nina de renunciar a su cargo «sumamente dolida ante un agravio del que había sido objeto sin que se conociera hasta entonces al responsable, o a los responsables de tamaño hecho». El agravio: haberla dejado fuera de algunos negocios.
Típico: inmediatamente, la totalidad de los diputados del justicialismo santiagueño y de los legisladores nacionales de ese mismo partido se movilizó y redactó una carta abierta en la que le ruegan que reconsidere su decisión y señalaron «a la superioridad» (Díaz) como la responsable de una «inconducta moral» que ofendió a la esposa del líder del peronismo en la provincia, el doctor Carlos Arturo Juárez».
Los diputados en su totalidad adelantaron que no aceptarían la renuncia de la señora Nina y reiteraron su pedido para que la conductora de la Rama Femenina del justicialismo «revea la valiente y ejemplar decisión adoptada en aras del bien y porvenir de todo nuestro querido pueblo y el interés superior de la provincia».
Conclusión: el gobernador Díaz se tuvo que ir.
Ahora llegan otras facturas. la versión oficial en Santiago del Estero afirma que Carlos Díaz debe rendir cuentas por un hecho policial en el que apareció involucrado su cuñado, Fernando Benjamín Sibilat. Díaz fue acusado de no haber informado que su cuñado es el dueño de un prostíbulo disfrazado de whiskería.
Peor aun, el 1 de setiembre, allí fue asesinada una adolescente. A dos semanas de las elecciones Díaz no comentó nada a nadie, menos a sus conductores, los Juárez. Este, obvio, sabía todo porque en aquel páramo nada y menos la policía puede ser independiente de los Juárez.
Lo ocurrido es todo un tratado de cómo funcionan los poderes en las provincias argentinas atrasadas, precisamente aquellas donde se han conocido numerosas muertes de niños hambrientos, Santiago del Estero tiene lo suyo: el reinado de la impunidad. *
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