Poca inquietud en EEUU por inclinación de América Latina hacia la izquierda

 

Estados Unidos no está demasiado preocupado por la inclinación de América Latina hacia la izquierda tras las recientes victorias del coronel (r.) Lucio Gutiérrez en Ecuador y del ex sindicalista Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, porque cree que no presentan amenazas para los intereses estadounidenses, dijeron a la AFP funcionarios y analistas.

Latinoamérica, gran parte de la cual sufre una severa crisis económica y financiera que ha generado el descontento de muchos de sus habitantes con las políticas de libre mercado impulsadas por Washington, vive «una era diferente», admitió un funcionario del Departamento de Estado que pidió el anonimato.

Pero la izquierda latinoamericana, que ha llegado al poder con agendas moderadas y promesas de que se respetarán las leyes del mercado, parece no generar en Estados Unidos el nerviosismo de otrora.

«La elección de gente como Lula y Gutiérrez –con los cuales no estamos exactamente de acuerdo en cada tema– ciertamente no presenta una amenaza inherente a los intereses de Estados Unidos, así que diría que el nivel de preocupación en este momento es bastante mínimo», señaló el funcionario.

Sin embargo, Washington no ve con los mismos ojos al venezolano Hugo Chávez, líder de un infructuoso golpe de Estado en 1992 y elegido presidente democráticamente hace dos años con el apoyo de una coalición de izquierda.

Chávez «es un líder democráticamente electo, tiene un mandato que cumplir, pero también tiene la responsabilidad de mantenerse en el sendero democrático», dijo la fuente, en referencia a la severa crisis política que sacude a Venezuela.

«Sus acciones y su retórica, particularmente en el pasado año, aún nos preocupan», afirmó.

Gutiérrez, líder de una rebelión indígena-militar que derrocó en enero de 2000 al presidente ecuatoriano Jamil Mahuad –por lo cual estuvo seis meses preso y luego fue amnistiado– ganó el domingo la segunda vuelta de los comicios ecuatorianos apoyado por una coalición de izquierda que incluyó al movimiento indigenista Pachakutik.

Por el contrario Lula, un ex obrero metalúrgico y líder del Partido de los Trabajadores de Brasil, es reconocido por su trayectoria democrática.

Encarcelado durante la dictadura militar brasileña, triunfó cómodamente en las urnas en octubre pasado, en su cuarto intento por alcanzar la Presidencia.

«Hay líderes para todos los gustos en la región y tanto Lula como Gutiérrez han dado todas las señales de que comparten con nosotros y con el resto de la región un consenso en los lineamientos básicos del desarrollo y la seguridad», dijo la fuente del departamento de Estado.

Pese a su pasado golpista, Gutiérrez «se lanzó a un proceso democrático y trabajó duro durante la campaña electoral para llegar a los votantes ecuatorianos y ganar su aprobación. Atravesó un proceso electoral justo y libre; tiene un mandato», subrayó el funcionario.

Gutiérrez «fue un golpista antes, pero está diciendo las cosas buenas ahora», indicó la semana pasada Peter Romero, ex embajador estadounidense en Quito, consultado sobre cómo consideraba Washington al ex coronel golpista.

Según Romero, el ciclo de golpes de Estado en Ecuador «se ha roto» y «el orden constitucional, la democracia, es la regla a respetar ahora».

Estados Unidos también está satisfecho con las señales de moderación ofrecidas por Lula, cuya creciente popularidad previa a las elecciones despertó pánico en los mercados financieros.

Si bien Estados Unidos espera más confrontación con Brasil tras el triunfo de Lula, cree que los cambios serán «más en estilo y tono que en sustancia», dijo recientemente Jim Carragher, director para Brasil y el Cono Sur del departamento de Estado. *

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