El Congreso de EEUU no ratificó a Otto Reich
La afonía fue la mejor manera que encontró el Senado norteamericano para dar fin a 11 meses de labores del elegido del Presidente.
El Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta tiene todavía frescos los recuerdos del pasado año, cuando George W.
Bush hizo caso omiso al rechazo casi unánime de los legisladores y nombró a Reich secretario adjunto de Asuntos del hemisferio Occidental.
Bush aprovechó el receso del Senado, que en ese momento contaba con mayoría demócrata, y se negó a convocar su audiencia de confirmación.
La designación bajo esas circunstancias especiales tiene vigencia sólo por un año, hasta este receso de invierno del Congreso.
Por eso a nadie sorprenderá si en enero próximo, cuando el Capitolio estará en manos de los republicanos, la Casa Blanca vuelva a postular a Reich como subsecretario.
De hecho, fungirá como enviado especial lo que queda de 2002, para presionar con el objeto de obtener apoyo a la guerra contra Iraq, a su permanente campaña contra Cuba, y para garantizar la impunidad de las tropas norteamericanas ante el Tribunal Penal Internacional, entre otras misiones.
Y aunque Curt Struble, un funcionario de carrera del servicio exterior, fue nombrado por el jefe de la diplomacia, Colin Powell, como subsecretario de Estado de manera interina, nadie duda quién controlará el poder de la cartera.
En Struble recaerá probablemente los asuntos de oficina, presupuesto y personal, mientras el ahora denominado «enviado especial» continuará atendiendo la política exterior de Estados Unidos en la región latinoamericana.
Sobre Otto Reich pesan acusaciones de haber llevado a cabo manipulaciones propagandísticas ilegales en favor del involucramiento estadounidense en América Central, en especial en Nicaragua.
Algunos legisladores lo acusaron de haber propiciado actividades encubiertas para influir en el Congreso y facilitar la concesión de ayuda a la oposición armada nicaragüense en la década de los años 80. Desde la Oficina de Diplomacia Pública, entre 1983 y 1986, trató de enmascarar la Operación Irán-Contras, dirigida por Oliver North y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
El mensajero de Bush también fue blanco de críticas por su intervención durante el intento de golpe de Estado al presidente venezolano, Hugo Chávez, en abril último.
Desde su buró en la Cancillería condujo a los líderes golpistas venezolanos, dijo una semana después de los incidentes el diario The New York Times.
«El papel (de las autoridades estadounidenses) en el derrocamiento» del estadista constitucional de la nación andina corrió a cargo del otrora ex embajador de Washington en Caracas, quien «entró en contacto con el sucesor de Chávez el mismo día» que se autoproclamó presidente de Venezuela, corroboró el Times.
En los últimos tiempos, incluso, se manifestó como defensor de los militares que estuvieron involucrados en los hechos, al pedir al gobierno de Venezuela que aceptara la decisión de la Corte Suprema de absolver a los golpistas.
En relación con Cuba, su plato fuerte, Reich se ha convertido en un declarado opositor de los esfuerzos de los hombres de negocios estadounidenses y de un creciente número de congresistas en pos del levantamiento del bloqueo contra la Isla.
Hijo de un austríaco y de una cubana, el político se ha convertido en vocero de los intereses de la extrema derecha norteamericana y representante de los objetivos de la mafia anticubana.
El principal interlocutor diplomático del gobierno estadounidense para América Latina es uno de los mejores amigos de los terroristas Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, autores confesos del atentado contra un avión civil cubano en 1976 en el cual murieron 73 personas.
Según informaciones del Washington Post, Otto Reich intercedió por la liberación en Venezuela de Orlando Bosh, gestionó una visa en Estados Unidos y más tarde un indulto, concedido por el padre del actual presidente.
A 11 meses de establecida su oficina, Reich no ha podido justificar sus imputaciones relacionadas con la existencia en Cuba de un programa para la investigación y desarrollo de armas biológicas, a pesar de estar emplazado por el gobierno de la Isla a probar sus afirmaciones. *
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