Dicen que desde EEUU llegó basura, no alimentos

 

El hambre sigue haciendo estragos, todos los días hay nuevas víctimas o salen a luz casos patéticos de desnutrición, incluso de madres famélicas que no pueden amamantar a sus críos y todo el grupo familiar con signos brutales de decadencia.

Desde el lunes el Gobierno federal pone en funcionamiento un plan de emergencia e incluso estarán en el programa las FFAA con sus cocinas de campaña. Hace tiempo que los militares sugieren ingresar en tareas civiles; estas no violan la legislación en vigencia pero, claro, siempre queda la duda si no se trata de un plan para congraciarse con la gente.

De hecho la provincia de Tucumán, donde estallaron los primeros y más resonantes casos, esta «socialmente bajo intervención federal», porque no hay un tucumano de la actual administración provincial justicialista que integre el grupo armado por la esposa del Presidente, Hilda González, «Chiche» que se ha puesto a la cabeza de la emergencia.

La tragedia de Tucumán desnudó un drama del que los gobiernos no hablaban porque como desde hace tiempo lo denuncia la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) cada 25 minutos se muere una criatura en «el gran granero del mundo» por problemas de desnutrición y salud evitables.

Son 11 mil anuales. Tucumán tiene 1,2 millones de habitantes pero el 64% de ellos son pobres y 180 mil viven con 0,28 dólares diarios. Hoy el otrora «Jardín de la República» por su mortalidad infantil parece Africa: 25/1000, pero la provincia no es la excepción.

Pruebas al canto: en la Argentina cada niño recibe por año 14 pesos (unos cuatro dólares) para planes sociales y necesita 1,5 pesos por día: la ayuda dura 14 jornadas. En gran parte del territorio nacional ya se va por la tercera generación de desnutridos y no hay indicios que no venga la cuarta, la quinta, quien sabe. Ningún presidente se puede hacer el distraído.

Al drama se le une la tragicomedia. Ha estallado una polémica si un envío de ayuda desde sectores comunitarios de los EEUU fue útil o simplemente llegó basura como asegura el titular de la Aduana, que además tuvo por TV una polémica desagradable con el corresponsal del Washington Post, Anthony Faiola que había escrito una columna llamando la atención que el cargamento estaba varado en la dársena porteña por trámites burocráticos.

El alto funcionario, Mario Das Neves se envolvió con la bandera argentina y le espetó al periodista que «ustedes los norteamericanos no nos van a enseñar cómo se debe controlar la Aduana».

Ayer el jefe de gabinete, Alfredo Atanasof agradeció sin embargo a EEUU por el container con mercadería para Tucumán, mientras que Das Neves aseguró que todo lo que mandaron es «basura» y que «los norteamericanos eran los responsables del hambre en Tucumán.», frase que conmovió al gobierno de Eduardo Duhalde, que intenta bajar el tono a la discusión internacional y pretende avanzar con el FMI para un acuerdo al que siempre le falta algo para cumplimentarse.

El hombre de la Aduana denunció que lo enviado era «basura», y que sólo había: camillas con sangre, pantalones con excrementos que habrían sido sacados de una morgue, cacerolas con hongos y comida vencida.

Lo ocurrido causó un profundo malestar en Washington, manifestado por el embajador aquí, James Walsh. «Esta clase de incidentes dificulta mi tarea de ayudar a la Argentina a conseguir otro tipo de ayuda», le dijo el embajador norteamericano al jefe de Gabinete.

Imágenes de la TV exhibieron efectivamente mucha,, mucha basura, incluso vista por una delegación de funcionarios de la embajada, que hicieron difundir que no saben si el cargamento no ha sido cambiado para justificar la demora en la entrega del auxilio.

El comité que desde el país del norte remitió el cargamento, está encabezado por un médico argentino. Como todo se mezcla, el abandono oficial, la desidia de funcionarios, es difícil saber quién está diciendo la verdad. Lo ocurrido no hace más que potenciar el drama de un país que produce alimentos para 300 millones de personas, y no puede darle de comer a sus ciudadanos más expuestos y debe esperar la dádiva externa.

Cuando fue consultado sobre el estado de las cosas que estaban dentro de los container y sobre la fecha de vencimiento de los alimentos y el estado de la ropa, Atanasof esquivó la pregunta respondiendo.

Duhalde aseguró que no se han recibido quejas de la embajada norteamericana, y con respecto a Das Neves que es un excelente profesional y no necesita ser ratificado en su cargo.

El 10% de la mercadería no estaría en buen estado. *

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