La educación, una inversión sabia

 

Esta semana se celebra en Estados Unidos la Semana Internacional de la Educación, una oportunidad de que las naciones del mundo intercambien sus mejores ideas en torno a la educación, en beneficio de cada muchacho y cada niña de cada país. Es una ocasión de reconocer a la educación como una fuerza poderosa en favor del progreso y la clave de la igualdad de oportunidad y prosperidad para todos.

El presidente Bush comprende el valor de la educación y, gracias a su liderazgo, Estados Unidos introduce nuevas reformas en su sistema, para preparar a nuestra nación para el futuro. El 8 de enero de este año firmó la Ley de Ningún Niño Debe Quedar Atrás. Esa ley representa el compromiso bipartidista de la nación con el mejoramiento de la educación para cada niño de Norteamérica.

Mediante cuatro principios fundamentales  rendir cuenta de los resultados, control local, instrucción basada en programas de estudio y métodos que, a través de la investigación, hayan demostrado ser efectivos, y el derecho paterno a la opción  el presidente y el Congreso han definido un rumbo nuevo y audaz que transformará la educación al confiar a los ciudadanos la información y las opciones para obtener la mejor educación para sus hijos.

Esa es la razón por la que es tan importante la Semana de la Educación. Les da a los educadores de todas las naciones una oportunidad de examinar y evaluar las mejores ideas en materia de educación, sin consideraciones de fronteras o países de origen. Y lo cierto es que hay una cantidad de ideas promisorias que merecen investigación de base científica para comprobar si pueden ayudar a los niños. Por ejemplo:

En México, el programa de Telesecundaria les permite a las escuelas en lugares remotos recibir del gobierno federal transmisiones educativas. (Incluso aprovecha la energía solar para superar los límites locales de generación de electricidad).

En El Salvador, el programa de Jóvenes Talentosos descubre a niños extremadamente dotados en escuelas de todos los niveles de ingresos, de todos los vecindarios. El programa les ofrece a estos estudiantes tutoría adicional en universidades durante los fines de semana.

En Nicaragua, la iniciativa de Escuelas Modelos mejora el acceso a la educación primaria de alta calidad mediante la promoción de métodos de enseñanza modernos y el apoyo comunitario a las escuelas. Los resultados demuestran ya que los niños de estas escuelas participan más activamente en clase y permanecen en la escuela más tiempo que los estudiantes de otras escuelas.

Aplaudo especialmente a gobiernos como los de Chile y Brasil, por apoyar la participación de estudiantes de sus países en evaluaciones internacionales de aprovechamiento escolar. Medir el progreso y hacer a las escuelas responsables de lo que aprenden los niños son rasgos fundamentales de la Ley de Ningún Niño Debe Quedar Atrás. Al compartir el progreso de cada nación en llegar hasta los niños, podemos identificar más rápidamente las ideas y las reformas que dan mejores resultados.

Con este fin, el gobierno de Estados Unidos se ha unido a las iniciativas de intercambio de información, apoyando en la región tres Centros de Excelencia en el Adiestramiento de Maestros, uno en cada una de las regiones caribeña, centroamericana y andina. Estos centros ayudarán a preparar y ofrecer materiales de enseñanza a los maestros, cuyos métodos de instrucción y adiestramiento determinarán el éxito en el aula.

Nuestro hemisferio abunda en ideas para mejorar nuestros sistemas educativos dedicados a nuestros niños. Compartiendo y aplaudiendo nuestras ideas, y comprometiéndonos nosotros mismos con la ardua labor de educar a cada niño, podemos avanzar juntos.

En la Ciudad de Quebec, en la Cumbre de las Américas de 2001, nuestros jefes de Estado trazaron un plan de acción para el progreso, que reconoció la educación como la clave del fortalecimiento de las instituciones democráticas, la promoción del desarrollo del potencial humano, la igualdad y la comprensión entre nuestros pueblos, como así también del sostenimiento del crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Los gobiernos de las Américas se han comprometido a invertir en la educación, y debemos seguir adelante con este mandato.

El año próximo los ministros de educación de nuestras naciones se reunirán para examinar y acelerar nuestro progreso, desde la Cumbre de las Américas de 2001 en la Ciudad de Quebec, en hacer de la educación el puente entre culturas y gobiernos, al igual que el portal hacia un futuro pacífico y próspero. Espero con mucho interés trabajar con mis colegas y con los padres, los educadores, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado en la importante iniciativa de transformar nuestras escuelas y llevar una cultura de excelencia a cada una de ellas, en beneficio de cada niño y de todos los ciudadanos a quienes servimos. *

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