Un frente común contra las "nuevas amenazas"

Irak y el terrorismo, temas de la cumbre entre Bush y Putin

 

La reunión bilateral en San Petersburgo se inscribe en el cierre de un capítulo de confrontación, dada la incorporación de tres países ex soviéticos a la OTAN.

El canciller ruso, Igor Ivanov, dijo que la cumbre estará signada por el frente común contra las «nuevas amenazas», para Moscú el tema del terrorismo, pero también Irak para Washington.

Una gran diferencia es que Bush expresa la teoría de un nexo entre Bagdad y el terrorismo, que es rechazada por el Kremlin. Tras dos meses de pacientes acercamientos diplomáticos, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó hace dos semanas por unanimidad una nueva resolución sobre Irak para impulsar la segunda fase de las inspecciones internacionales en los arsenales de Bagdad.

Fue un acuerdo muy dificultoso, a tal punto que ahora varios países interpretan su contenido de manera diferente. Washington apunta sus armas hacia Irak y está listo a atacar, apenas considere que el gobierno de ese país dificulta la labor de los inspectores de armas. Moscú quiere que una eventual «falta» de Bagdad sea considerada en la ONU y, todavía más, auspicia el fin del embargo al término de los controles para poder comenzar a recuperar créditos superiores a 8.000 millones de dólares que los iraquíes le deben restituir.

En cuanto al tema del terrorismo, la séptima cumbre entre Bush y Putin se desarrollará luego de la aparición del «audio» atribuido a Osama bin Laden, en el que volvió a amenazar a Estados Unidos y tuvo palabras de elogios al comando checheno que secuestró a 800 rehenes en octubre en el teatro Dubrovka.

Bush elogió la operación de las fuerzas especiales rusas en la liberación de rehenes, durante la cual fueron muertos al menos 120 personas, pero hasta ahora pide una solución política en Chechenia. Putin excluyó recientemente cualquier posibilidad de negociaciones con los rebeldes separatistas, y según dice la prensa moscovita no debe descartarse que apoye un ataque a Irak si Bush le retribuye respecto de Chechenia. Pero también figura el tema económico en la agenda.

El mandatario ruso logró dar estabilidad política a su país y mantenerlo de pie, no con nuevos puestos de trabajo, sin con los fondos provenientes de la venta de materias primas, como gas y petróleo. Bush puede hacer mucho para que Putin cuente con las condiciones para realizar sus reformas, y tras el encuentro del viernes puede surgir una gran cooperación bilateral.

La cumbre significa, además, el cierre del período que comenzó en setiembre de 1991 y luego del cual Estonia, Letonia y Lituania pasarán en dos años a integrar la OTAN  surgida como una alianza antisoviética en 1949  tras haber integrado la URSS.

Bush aseguró en varios discursos que la ampliación de la OTAN no constituye una amenaza para Moscú y mañana lo ratificará en el encuentro directo con Putin, en el magnífico Palacio de San Petersburgo, que Pedro el Grande le regaló a su esposa Catalina. Boris Yeltsin, el predecesor de Putin, criticó la incorporación de los nuevos siete países a la OTAN y señaló como límite infranqueable a Polonia.

El límite fue franqueado y un pedazo de la ex Unión Soviética pasará a las huestes de la OTAN y Moscú debió aceptar, muy a su pesar, el avance de los «amigos» de Occidente sobre los países bálticos. «Si la transformación de la OTAN se desarrolla hacia el refuerzo de la seguridad euroatlántica, esto nos llevará a reforzar nuestra cooperación», argumentó Ivanov. Putin parece dispuesto a pagar cualquier precio ante su nuevo socio. Hoy el diario Sovietskaia Rossia  diario del Partido Comunista  publicó en primera plana una viñeta en la cual Putin está atado y tomado como rehén por Bush. *

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