Menem irritado: "Me embarran la cancha"
Duhalde logró apoyo de la mayoría de las provincias argentinas para seguir adelante con las negociaciones con el Fondo pero el vocero del organismo aguó las expectativas: Thomas Dawson sostuvo en Washington que ese entendimiento aún «deberá ser puesto en práctica antes de poder sellar un acuerdo de ayuda financiera».
Poco antes hablando con la prensa extranjera el ministro de Economía, Roberto Lavagna, había dicho que casi todos los puntos que conformaron otro acuerdo entre el gobierno y las provincias para impulsar las negociaciones con el FMI habían sido cumplidos. Al contrario, Dawson recordó que lo refrendado en abril «no fue puesto en práctica».
Dawson citó, entre algunos de los puntos del pasado pacto que no fueron aplicados, el acuerdo para la reducción del déficit fiscal en las provincias, la estabilización del sistema financiero y el cumplimiento de los pagos a las instituciones multilaterales
Más aún: el vocero enfatizó que la decisión de la Argentina de no pagar un vencimiento de 810 millones de dólares al Banco Mundial «hace más compleja» la negociación. Lavagna defendió ayer esa actitud que seguirá en vigencia en tanto no se llegue a un acuerdo para refinanciar los vencimientos: las reservas en dólares no se usarán, reiteró.
En rigor Lavagna no fue optimista en cuanto a un rápido entendimiento ni puso demasiado énfasis en enviar algún mensaje para que venga una misión del FMI acá para seguir las negociaciones. Por el contrario se mostró crítico. El Fondo –dijo– fue creado para ayudar a los países en situaciones críticas y en cambio la Argentina le pagó este año 4.300 millones de dólares, sin recibir ni un centavo como auxilio.
Se vive sin el FMI
Al contrario, Lavagna le contó a la prensa extranjera que podría darse por concluida la recesión porque si el último trimestre crece un 0,5% como espera, serán tres con trepadita consecutiva. «No es el Gran Salto», le comentó con ironía a LA REPUBLICA, pero lo conforma ya que hay reactivación productiva, en vastos sectores, aunque no caída de desempleo y el drama de los hambrientos. Eso sí, «ya hay más horas de trabajo» y se frenaron las cesantías. Fue como decir: «Se puede vivir sin el FMI» (por ahora). Lavagna reveló que una figura influyente, que se negó a identificar, había hecho creer a las autoridades del FMI que habría elecciones precipitadas en Argentina, en diciembre próximo, y eso puso en alerta al organismo para no acordar con el actual gobierno.
Se supone que el ministro se refirió a algún menemista de fuste, de todas maneras para el FMI el proyecto de llamado a elecciones para el 27 de abril y la entrega del gobierno al que venga el 25 de mayo, no modificó su demanda por un «acuerdo político»
Dawson insistió en que «es preciso un consenso político para poder tener un programa sostenible» con lo que pareció decir que no alcanzaba a los 12 puntos suscriptos entre el Presidente y la mayoría de los gobernadores; todos, excepto tres menemistas y la señora que dirige la provincia de San Luis, enrolada con Adolfo Rodríguez Saá.
«Es importante que, sea cual sea el acuerdo que se alcance, necesita ser aplicado y la implementación ha sido durante un tiempo una preocupación en Argentina», apuntó Dawson. Es decir, que el gobierno consiga apoyo parlamentario para algunas duras medidas ya que según el portavoz restan por resolver cuestiones que afectan al ancla monetaria, el marco federal y provincial fiscal para 2003, y el marco de precios y de regulación de las empresas de servicios públicos.
Con todo, siempre viene bien una mano de cal y otra de arena reconoció que las autoridades argentinas han logrado progresos en determinadas áreas, pero que quedan pendientes otras por resolver, y aseguró que el FMI «está trabajando para llegar a un acuerdo, pero todavía queda mucho por hacer».
Menem reacciona
Carlos Menem reunió a centenares de sus leales en una asamblea donde lanzó una corriente nacional que apoyará al binomio que integra con el gobernador de Salta, Juan Carlos Romero.
«Me embarran la cancha», dijo al conocerse el acuerdo de Olivos que fijó las elecciones para fines de abril. El ex presidente pugna para que la selección del candidato se haga lo antes posible. El Congreso del Partido de Justicialista fijó el 19 de enero, pero se llevaría para un día de marzo, pensándose en el espacio no menemista, que es el tiempo que requiere para instalar un candidato ganador de la interna y la nacional. «Participaremos en cualquier circunstancia», declaró Romero.
Hoy por lo pronto el duhaldismo con el apoyo de los radicales y legisladores de partidos provinciales y otros aislados, espera tener número en la Cámara baja para fijar el 27 de abril como fecha electoral y dar por aceptada la dimisión de Duhalde. Asimismo, «suspenderá por única vez» la ley que obligaba a internas abiertas a todos los partidos. De este modo, se anula los efectos de una resolución judicial que ratificó el 15 de diciembre para esa compulsa.
La táctica oficial se llama «tiempo», la de Menem, insistir en que el gobierno no quiere elecciones y por eso se propone mover cielo y tierra para que se concreten antes que después, especulando con la debilidad oficial y las dificultades de la oposición en poner en marcha su principal contendiente: la diputada Elisa Carrió.
Duhalde mostró nuevamente habilidad dentro de la estructura partidaria y con el pacto con casi todos los gobernadores. Ahora tiene el desafío para imponer los puntos que necesitan acuerdo parlamentario.
El menemismo tiene un bloque no desdeñable de 40 legisladores con los que supone pondrá todas las trabas posibles para ahogar el acuerdo con el Fondo y tratar de mostrarse ante el electorado como el único capaz de poner orden. *
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