Toledo recibió una paliza en elecciones regionales
Perú Posible, el partido de Toledo, no ganó la presidencia de ninguna de las 25 regiones en disputa, según las encuestas a boca de urna, en tanto que el Apra, del ex presidente Alan García, habría obtenido el control de por lo menos una decena de las regiones en que se dividirá el país a partir de enero de 2003.
El país amanecerá este lunes con 25 presidentes regionales, ninguno de las filas de Toledo, lo que obliga al mandatario a ampliar su base de apoyo y a concertar en las siguientes semanas para evitar la incertidumbre que puede proyectar al exterior el nuevo mapa político peruano ante el cambio profundo del paisaje. El Apra se impuso en importantes regiones como las de Lima, Arequipa y Ayacucho -cuna de la agrupación maoísta Sendero Luminoso-.
Una primera impresión que arrojan las encuestas a boca de urna es que Perú estaría girando hacia la izquierda, quizás como expresión de rechazo a la política económica neoliberal imperante desde 1990.
La derrota refleja el fuerte desgaste de la gestión de Toledo -que llegó al poder hace 16 meses con 53 %; de los votos tras vencer a Alan García (46 %;)-, cuya popularidad repuntó a un 23 %; este mes luego de haber descendido hasta un 16 %;.
Las críticas hacia su falta de liderazgo e incumplimiento de promesas electorales mellaron su credibilidad.
Junto al Apra, los otros ganadores de la jornada fueron los candidatos independientes, que lograron más alcaldías y presidencias regionales (entre ocho y diez) que Unidad Nacional, fuerza de oposición de tendencia derechista que sólo se alzó con la principal plaza política del país: la alcaldía de Lima, que cayó en manos de Luis Castañeda.
La izquierda también resultó favorecida en las regionales contra todo pronóstico, al salir de las cavernas a la que fue condenada por los electores al ganar dos gobiernos el conglomerado Unión por el Perú. Una de ellos es la región Lambayeque, en el norte del país.
La emergencia de grupos regionales como nuevos actores representan un enigma respecto a la posición que puedan adoptar de cara al gobierno de Toledo.
Paradójicamente, la victoria del Apra, que lo consolida como el único partido político de dimensión nacional, refleja que la crisis de los partidos no se ha cerrado del todo desde que estallara en 1989 con la irrupción del independiente y animador de televisión Ricardo Belmont en la alcaldía de Lima, y en 1990 con el ex presidente Alberto Fujimori.
Pese a la paliza, el gubernamental Perú Posible cosechó cerca del 10 %; de votos, según las encuestas a boca de urna, un resultado por encima de lo que le auguraban hace una semana los sondeos, que no le daban más de 6 %; de respaldo popular.
Pese a que la alianza fujimorista Cambio 90/Nueva Mayoría no participó en los comicios, siguiendo órdenes desde Tokio del autoexiliado Fujimori, y alegando ser víctimas de una persecución política, dos candidatos ligados al fujimorismo ganaron las alcaldías de la ciudad del Cusco y del puerto del Callao.
Fujimori había calificado de plebiscitarias las elecciones y vaticinado que marcaban el inicio del fin del gobierno de Toledo. *
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