Rescate a sangre y fuego de un obispo abre polémica en Colombia
BOGOTA, AFP
El presidente Alvaro Uribe y el vicepresidente Francisco Santos defendieron por separado la acción de rescate de los religiosos, ejecutada el viernes por el Ejército y la Policía en una paraje campesino ubicado a unos 50 km al norte de Bogotá.
Desde República Dominicana, donde asiste a la Cumbre Iberoamericana, Uribe se congratuló por el hecho y envió un mensaje de felicitación a la ciudadanía, a los soldados y a la Policía de Colombia, enfatizando que hay que desterrar a estos delincuentes para traer la paz.
Por su parte, el vicepresidente Santos defendió el sábado la estrategia de la fuerza pública de rescatar a sangre y fuego a los secuestrados por los grupos armados ilegales.
Lo cierto es que la respuesta que hubo el viernes en el caso de los dos religiosos abre la puerta a la posibilidad del rescate y quisiéramos que los familiares de las víctimas fueran conscientes de que eso es así, aunque respetamos su dolor, dijo Santos a los periodistas.
Pero el esposo de la secuestrada ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, Juan Carlos Lecompte, dijo que no comparte la posición del gobierno para este tipo de rescates de los rehenes de las FARC y otros grupos armados, señalando el peligro de muerte que corren las víctimas.
Varias operaciones de la fuerza pública, como la efectuada hace año para tratar de rescatar a la ex ministra de Cultura Consuelo Arajonoguera, han terminado en tragedia, declaró Lecompte. *
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