Manifestaciones contra el ALCA
NIKO SCHVARZ
Montevideo vivió el viernes una gran manifestación en defensa de la soberanía nacional y contra el ALCA, que reproduce lo que viene sucediendo a lo largo de América Latina y sintoniza con las demostraciones contra la globalización neoliberal que transcurren en el mundo y se expresaron días pasados en Florencia, junto a un pronunciamiento categórico contra la guerra. La manifestación montevideana marcó el inicio de tres días de debates del Foro social Uruguay, y se proyectan a la tercera edición del Foro Social Mundial que volverá nuevamente a Porto Alegre del 23 al 28 de enero 2003, con una participación que se descuenta como multitudinaria.
En el Foro Social Uruguay
Precisamente esta mañana, en los marcos del Foro Social Uruguay, se realiza en la Intendencia como actividad destacada la Primera Asamblea Nacional contra el ALCA, patrocinada por el organismo creado a esos fines en Uruguay hace un par de meses, en la cual se analizarán los impactos del ALCA Y se expondrá un plan de acción en los marcos de la campaña regional y continental, que será abordada por delegados de los países del Mercosur.
El tema motivó declaraciones especiales del Foro social Mundial II de comienzos de año, clausurado con una gigantesca manifestación en Porto Alegre con esta consigna fundamental. Es opinión compartida que el ALCA significa para EEUU el establecimiento de un área de libre comercio a su servicio y no un proyecto de integración, ya que un real proyecto de este tipo implica una relación equitativa entre los países miembro, desarrollar una intensa política comercial de nuestro bloque hacia el resto del mundo, potenciar nuestros valores culturales e históricos, en el camino de reorientar y profundizar los actuales proyectos de integración regional para luego avanzar, en un nivel superior, hacia una Comunidad Latinoamericana de Naciones.
Las razones de la oposición radical al ALCA que se han ido sistematizando en América Latina ameritan la siguiente síntesis: profundiza el modelo neoliberal; pretende una apertura total e inmediata de nuestras economías; ofrece garantías absolutas sólo a los intereses corporativos del gran capital, especialmente las transnacionales estadounidenses; significa una mayor restricción de la soberanía y viola los derechos plasmados en las respectivas Constituciones; impacta negativamente los mercados laborales y precariza aún más las condiciones de trabajo; atenta contra las identidades pluriculturales y los derechos de los pueblos indígenas; produce la sobreexplotación y desapropiación de nuestros recursos naturales y de las reservas de la biodiversidad; agrava el deterioro medioambiental.
El pie en el acelerador
La lucha anti ALCA se ha tornado más acuciante dado que este año se aceleró por parte de EEUU el proceso que procura su puesta en marcha no más allá del año 2005 (y en el criterio del presidente Bush, antes aún). La aprobación por el Congreso de la Autoridad de Promoción Comercial (TPA), nueva versión del antiguo «fast track» que permite la aprobación en bloque de la iniciativa, sin modificaciones, facilita este propósito estratégico del gobierno de Washington, inscrito en sus planes de hegemonía continental y mundial. La aprobación legislativa confirma, por su contenido altamente proteccionista (y que deja fuera de la negociación todos los productos latinoamericanos más competitivos) que el proyecto no beneficia a nuestras economías abriendo el mercado estadounidense, sino que va dirigido a una más intensa explotación de nuestros países como mercados subordinados. A ello se incorpora el aumento desmesurado de los subsidios a la producción agropecuaria y a los productos agroindustriales, también aprobado este año por el Congreso.
ALCA, deuda, Plan Colombia
Recientemente, en el período entre los dos turnos de la elección ecuatoriana, tuvo lugar en Quito el VII Encuentro de ministros del ALCA, y en paralelo se realizó un Encuentro continental de reflexión e intercambio bajo el lema: «Otra América es posible», el cual a su vez estuvo acompañado por grandes manifestaciones en la capital ecuatoriana. Allí se destacó la participación de movimientos indígenas como el Pachakutik, uno de los pilares de la victoria de Lucio Gutiérrez que podría concretarse el próximo domingo 24 frente al candidato de la oligarquía, Alvaro Noboa. Según un participante uruguayo, en el encuentro se sentían los fuertes vientos imperantes en la región (victoria de Lula, ventaja de Lucio Gutiérrez, acciones de masas en Bolivia y Argentina, etc.); y agregaba que frente al ascenso de los movimientos populares, acompañados de avances electorales de enorme magnitud, el imperio del norte establece una clara estrategia para mantenerse en la región, basada en tres pilares: el ALCA, que a través de los capítulos de comercio e inversiones instrumenta la dependencia productiva y comercial; la deuda externa, sobre la cual se asienta la dependencia financiera, ya que el servicio absorbe un porcentaje considerable de los presupuestos nacionales y además impone condiciones políticas en las negociaciones con el FMI; y el componente militar, representado principalmente por el Plan Colombia y las bases militares yankis en el continente: a las ya instaladas en Manta, Aruba y Curação y otras en construcción en Centroamérica, se agrega ahora la que se gestiona en la Patagonia argentina.
De Sydney a la Dominicana
Estos temas están en discusión a través del mundo. En la Cumbre iberolatinoamericana clausurada ayer en la Dominicana se debatió largo y tendido sobre las subvenciones de la Unión Europea y EEUU a la agricultura. El mismo tema se consideró en la reunión de la OMC con los ministros de Comercio de las principales zonas económicas en Sydney, rodeada por manifestantes antiglobalización. Y Bush envió a los países sureños, Uruguay incluido, al subsecretario de Estado Curtis Struble para presionar sobre el ALCA. *
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