Partido Comunista: con Mao y con el capital privado

ANTOANETA BEZLOVA – BEIJING, IPS

 

El Partido Comunista de China  el mayor del mundo, con 66 millones de afiliados  decidió cambiar su imagen revolucionaria de promotor de la lucha de clases por otra, más convencional, de partido gobernante.

En su 16 congreso quinquenal, que terminó ayer viernes, el partido se redefinió de «vanguardia revolucionaria del proletariado» a organización representativa de toda la nación, incluidos sus antiguos enemigos, los capitalistas, y eligió una nueva generación de líderes.

Hu Jintao, de 59 años, quien bajo el mandato del presidente Jiang Zemin fue subsecretario general del Partido Comunista y vicepresidente de la nación, es el nuevo líder.

El Comité Permanente del Politburó, el máximo órgano de gobierno, fue ampliado de siete a nueve miembros, todos ellos hombres de alrededor de 60 años, decididos a convertir a China en una economía de mercado de alta tecnología.

Elegidos por sus antecesores en base a su manifiesto celo por mantener al Partido Comunista en el poder, los nuevos líderes prometieron adherir «por mucho tiempo» al marxismo, al leninismo, al pensamiento del fundador de la China comunista, Mao Zedong, y al del líder reformador Deng Xiaoping.

Asimismo, los nuevos gobernantes se esforzarán por «proyectar una buena imagen del partido, acorde a los tiempos», señaló Hu.

Aunque Jiang no alcanza la estatura de los extintos líderes Mao y Deng, cuyas ideas fueron consagradas en la constitución del partido, se atribuye al saliente secretario general la promoción de esa «buena imagen» mediante la introducción de la «Teoría de los tres representantes».

La teoría de Jiang establece que el partido debe abrir sus puertas no sólo a los trabajadores, agricultores, soldados e intelectuales, sino también a «cualquier elemento avanzado de otros estratos sociales», en clara referencia a la clase emergente constituida por empresarios privados y profesionales.

El cambio de ideología quedó plasmado el último día del congreso, cuando más de 2.000 delegados votaron a favor del cambio de la constitución del partido para acoger la teoría de Jiang.

«Un partido gobernante tiene metas diferentes a las de un partido revolucionario», señaló Wang Changjian, profesor de la Escuela Central del Partido Comunista Chino.

«Un partido revolucionario lucha por obtener el poder por medios violentos, mientras un partido gobernante debe buscar la mejor forma de utilizar su poder», agregó Wang. *

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