La muerte por hambre de niños sacude a la Argentina
ISIDORO GILBERT
La muerte por hambre de cuatro niños en la provincia de Tucumán, replantea dramáticamente la situación de millones de chicos pobres y famélicos en un país que produce alimentos para 300 millones de personas pero no puede dárselos a la mayoría de sus compatriotas.
Argentina consume valores equivalentes a los necesarios para que 128 millones de personas estén por encima de la línea de pobreza, pero más de ese porcentaje está en esa situación. Redistribuyendo el 2,5% del consumo total de los hogares no habría indigencia en Argentina, dicen los expertos.
Redistribuyendo el 14,8% del consumo total de los hogares no habría pobres en este país, sostienen estudiosos en situación de la infancia.
En rigor, se mueren diariamente por desnutrición muchas criaturas más. Es que en Argentina hay unos 12.500.000 niños, de los cuales el 75% vive en la pobreza. Alguien señaló que en este país los niños «son hombres para morir y menores para vivir». El ministro de Salud, Gines González García, reconoció que por año se mueren once mil niños por desnutrición. Un dirigente de un programa para alimentar a niños menores de tres años, Juan Carra, dijo que actualmente hay no menos de 260 mil infantes desnutridos.
Argentina parece ser un ejemplo extremo, donde se incrementó el porcentaje de pobres sobre la población total del país. En la década del 70 el 5% de la población vivía en hogares con ingresos bajo la línea de pobreza, en los 80 subió al 12%, a partir de 1998 se incrementa notablemente superando el 30% y en 2002 llega al 51%, según un estudio de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). Esta central independiente con poco más de 800 mil adherentes, motorizó una Marcha por la Vida entre el 28 de octubre y el 8 de noviembre. 300 niños recorrieron parte del territorio nacional para llamar la atención a las autoridades sobre este drama desgarrador.
La situación social actual –dice la CTA– «no puede pensarse como un efecto no deseado del modelo vigente, ni como una distorsión que involucra exclusivamente la corrupción de los sistemas institucionales en el mundo subdesarrollado, mientras que desde los sectores dominantes se sigue proponiendo dualismo social más beneficencia como forma de recuperar legitimidad política». *
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