El Ejército israelí vuelve a ocupar la ciudad de Naplusa
El ministro israelí de Defensa, Shaúl Mofaz, declaró que la ocupación de Naplusa no está «limitada en el tiempo» y que seguirá hasta que alcance sus objetivos: destruir las «infraestructuras terroristas» y reducir al mínimo los ataques palestinos procedentes de esa zona.
Un importante contingente de fuerzas israelíes ocupó esa ciudad autónoma del norte de Cisjordania y sus inmediaciones, casi sin encontrar resistencia. Algunas botellas incendiarias y bombas de artesanales lanzadas contra los soldados no causaron heridos.
Soldados de infantería de elite, entre los que había paracaidistas, protegidos por vehículos blindados y helicópteros de combate, entraron en Naplusa y ocuparon la Casbah, la ciudad antigua, y los cercanos campos de refugiados de Askar y Balata. El Ejército declaró la región «zona militar cerrada» e impuso un estricto toque de queda.
Tres jóvenes palestinos, una niña de seis años y dos adolescentes que se encontraban en la calle a pesar del toque de queda, fueron heridos por disparos de soldados apostados en un edificio en el campo de refugiados de Balata, según fuentes hospitalarias.
Esa operación, bautizada «Ruedas de Aceleración», consiste en rastrear por completo esa localidad de más de 150.000 habitantes, como ocurrió durante la operación efectuada en Jenín, ciudad autónoma situada al norte de Naplusa.
El Ejército salió de Jenín el domingo luego de detener a decenas de palestinos buscados y matar a Iyad Sawalha, el jefe local del movimiento radical Yihad Islámica, considerado responsable de atentados antiisraelíes que costaron la vida a 31 personas.
En Naplusa, el Ejército afirmó que había detenido a unos treinta palestinos buscados, la mayoría activistas del principal movimiento islamista Hamas. Pero, según fuentes palestinas de seguridad, sólo fueron arrestados seis activistas.
La operación, lanzada antes del amanecer, fue preparada desde hace varias semanas pero el atentado palestino perpetrado el domingo por la noche contra el kibutz Metzer, en el norte de Israel, aceleró la ofensiva.
Ese atentado, cometido por un miembro de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, grupo vinculado a Al Fatah, el movimiento del líder palestino Yasser Arafat, que ametralló en su habitación una mujer y a sus dos hijos, conmocionó a la opinión pública israelí. *
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