"Se trata sin duda de la más grave amenaza para la casa Windsor" desde 1936

La Casa Real británica se rehúsa a una investigación independiente por violación

«Una investigación de Palacio, pero !imagínense! Será llevada a cabo por uno de ellos… y éste ni siquiera podrá interrogar a la reina», ironizaba el miércoles el diario popular Daily Mail, reflejando el escepticismo de toda la prensa británica.

Ante la amplitud y la variead de los escándalos revelados desde el sorpresivo sobreseimiento, a principios de mes, de Paul Burrell, ex mayordomo de la prindesa Diana, muchas voces reclamaron una investigación independiente.

Pero el Palacio de St-James, residencia del príncipe Carlos, directamente implicado, anunció el martes una investigación interna dirigidida por el secretario privado del heredero del trono, Sir Michael Peat.

Esta investigación tendría que responder antes de Navidad a cuatro preguntas, dos de las cuales están relacionadas con la ya famosa «teoría del complot» y pueden resultar explosivas para la monarquía y su credibilidad: ¿»Enterró» el palacio de St James un sórdido caso de violación homosexual en el que estaba implicado un cercano colaborador del príncipe Carlos? ¿Desempeñaron el príncipe y sus colaboradores un papel ilegal en la anulación del proceso de Paul Burrell?

Las otras dos preguntas conciernen directamente a Michael Fawcett, asistente personal del príncipe de Gales, según la prensa: ¿Fueron revendidos regalos «oficiales? y ¿quién sacó provecho financiero de ello?

En efecto, Fawcett es sospechoso de haber vendido objetos regalados al príncipe Carlos durante sus viajes al extranjeros (con su autorización) y haber cobrado comisiones de entre 10 y 20 por ciento por esas transacciones. Según la prensa, ha sido suspendido provisionalmente de sus funciones.

Sir Michael Peat, ex colaborador de la firma consultora KPMG, reclutado en 1990 por el palacio de Buckingham para ocuparse de las finanzas reales antes de pasar al servicio del príncipe de Gales, reiteró las declaraciones a la prensa en las que jura que investigará con total objetividad, respaldado por un abogado de renombre.

Pero sus propias declaraciones a la prensa dejan poco espacio al suspenso sobre las conclusiones de la investigación. En una entrevista al Daily Telegraph, Sir Michael estimó que «honestametne, todas esas historias de encubrimiento y de complot carecen de sentido».

«El verdugo elegido por la monarquía no le asestará el golpe fatal», escribió el Financial Times.

Varios diputados laboristas acusaron al palacio de St-James de tratar de «enterrar» el asunto y exigieron una investigación independiente que permita a la policía, entre otras cosas, interrogar a la reina.

Y es que Sir Michael Peat no podrá responder a una de las cuestiones más acuciantes: ¿Por qué la reina Isabel mencionó tan tarde (a fines de octubre) la conversación que tuvo en 1997 con Paul Burrell y que permitió el sobreseimiento de éste pocos días después?

Contrariamente a su objetivo, la investigación iniciada el miércoles podría desacreditar aun más a la monarquía.

«Se trata sin duda de la más grave amenaza para la casa Windsor» desde la abdicación en 1936 de Eduardo VII para casarse con la norteamericana Wallis Simpson, estimó el Guardián. *

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