El Papa se moviliza por la liberación del obispo secuestrado en Colombia
El pedido del Papa, quien se pronunció con «vehemencia» en menos de dos días por la liberación de los religiosos secuestrados, resulta una invitación implícita al gobierno y a la guerrilla de izquierda para que se llegue a un acuerdo pacífico.
«Pido con vehemencia la liberación de todos los secuestrados y que estos pastores puedan volver a ejercer su servicio al pueblo de Dios», clamó el Papa al término de la audiencia general de los miércoles en el Vaticano.
Los religiosos fueron secuestrados, según fuentes oficiales, por la guerrilla de izquierda de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), organización que en febrero de 2000 fue recibida junto con representantes del gobierno colombiano en el Vaticano para evaluar los avances en el proceso de paz.
La entrada oficial por primera vez en la historia de un dirigente guerrillero a los palacios del Vaticano fue interpretada entonces como una suerte de disponibilidad de la jerarquía de la Iglesia Católica a servir como mediadora en el conflicto colombiano.
Después de casi tres años de ese hecho y de la llegada al gobierno de Colombia del presidente Alvaro Uribe, elegido con la intención de aplicar una política de mano dura contra la guerrilla, el secuestro del obispo que preside la entidad eclesiástica más importante del continente, resulta un desafío para ambas partes.
En el telegrama enviado el martes al cardenal primado de Colombia, Pedro Rubiano Sáenz, arzobispo de Bogotá, el Papa «ruega a Dios que haga recapacitar a los responsables para que liberan a los secuestrados y abandonen toda forma de violencia».
Para diferentes sectores políticos y eclesiásticos colombianos, el secuestro de una figura tan emblemática, que coordina las labores de todas las conferencias episcopales del continente, fue realizado para presionar al gobierno colombiano que acepte el canje de rehenes por guerrilleros detenidos.
El secuestro de los religiosos «acrecienta el clima de vejación de los derechos humanos y aqueja tanto a la población civil como a la Iglesia, me impulsa a expresar una vez más la repulsa de toda violencia dañina a la dignidad humana, que nunca es el camino de la paz», reiteró el Papa este miércoles.
Para el religioso Rino Rossi, rector del Seminario «Redemptoris Mater» de Medellín (Colombia) entrevistado desde Italia por Radio Vaticano, el secuestro de los religiosos fue realizado debido al «enorme prestigio» que goza la iglesia local en todos los sectores de la sociedad colombiana.
«Es tal vez por la fuerte presencia en la realidad colombiana que atraemos la atención», observó el sacerdote.
Monseñor Jiménez, de 60 años de edad, obispo de la ciudad de Zipaquirá (40 km al norte de Bogotá), fue secuestrado junto con el sacerdote Desiderio Orjuela cuando viajaban a cumplir oficios religiosos en una población cercana.
El secuestro se suma a una larga lista de hechos de violencia que han afectado a la Iglesia en Colombia, en donde unos 50 religiosos (obispos, sacerdotes, misioneros) han sido asesinados y 21 secuestrados desde 1984, según la Conferencia Episcopal de ese país.
Este miércoles, la agencia de prensa de Vaticano, Fides, divulgó la lista de 10 sacerdotes y religiosos, entre ellos una monja, asesinados en Colombia en lo que va del año 2002. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad