Monseñor Jorge Enrique Jiménez, obispo colombiano

Las FARC secuestraron al presidente del Celam

Monseñor Jiménez  también obispo de la ciudad de Zipaquirá, a 40 kilómetros de Bogotá  y el sacerdote Orjuela fueron secuestrados el lunes poco antes del mediodía en una zona rural, en un hecho atribuido por el ejército a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La ministra de Defensa colombiana, Martha Lucía Ramírez, dijo este martes a la prensa que desde el mismo lunes se iniciaron operaciones de rescate en la región de Pacho, donde se produjo el secuestro, y que éstas se intensificaron hoy.

«Se empezó un despliegue importante de tropas hacia toda esa región, y desde esta mañana se intensificó con algunos helicópteros adicionales, que han llegado para apoyar el operativo», aseguró la ministra.

El plagio de los dos religiosos se produce en momentos en que en el país se debate la posibilidad de que se realice un acuerdo humanitario que permita la liberación de cientos de secuestrados en poder de las FARC a cambio de que salgan de las cárceles unos 400 miembros de esa organización.

Las FARC retienen actualmente a una veintena de políticos  entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt  y a 47 oficiales, a quienes pretende canjear por sus detenidos.

Este martes el sacerdote Alirio López, consejero espiritual de la alcaldía de Bogotá, sugirió que el secuestro de los dos religiosos podían tener que ver con la pretensión de las FARC de llevar a cabo ese intercambio. «Es una forma de presionar en estos momentos en que se está buscando el canje», dijo el sacerdote.

Para el presidente de la Cámara de Representantes (baja), William Vélez, «las FARC no pueden presionar un canje con el secuestro de monseñor Jiménez».

El propio Juan Pablo II encabezó desde Roma las reacciones de repudio al hecho, que continúa una saga de extrema violencia contra la Iglesia colombiana en medio del conflicto armado que vive el país en los últimos años, y cuyo hecho más grave fue el asesinato el pasado 16 de marzo del arzobispo de Cali, monseñor Isaías Duarte.

«Ante la triste noticia del secuestro de monseñor Jorge Enrique Jiménez, obispo de Zipaquirá y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano, así como del padre Desiderio Orjuela, que lo acompañaba, el Santo Padre desea hacer llegar a los obispos de Colombia su intensa participación en el dolor que este hecho produce», escribió Juan Pablo II.

Señaló que «ruego a Dios que haga recapacitar a los responsables para que liberen a los secuestrados y abandonen toda forma de violencia».

El secuestro del presidente del Celam  que agrupa a 22 conferencias episcopales de América Latina y del Caribe  obligó al vicepresidente, el cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz, a viajar de emergencia de Santiago a Bogotá para ponerse al frente de las actividades de la entidad.

Mientras en América Latina crecía el repudio al hecho, en Colombia, el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Pedro Rubiano, dijo este martes que «el mayor de los crímenes que se puede cometer en el país es el secuestro de una persona, y más cuando se trata de servidores de la comunidad».

Por su parte Luis Augusto Castro, arzobispo de la norteña ciudad colombiana de Tunja, señaló que «con las FARC se ha trabajado y colaborado en varias ocasiones en la búsqueda de objetivos sanos como justicia y paz, pero es extraño que con una mano se escriba una cosa y con la otra se borre lo que se ha hecho». *

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