Promete usar la fuerza contra los estudiantes que protestan por la pena de muerte a un disidente

Dura advertencia del ayatollah

La advertencia llegó en el momento cumbre de la áspera disputa entre el Parlamento reformista y la magistratura conservadora respecto de la condena a muerte pronunciada por un juez de Hamadan contra el intelectual reformista Hashem Aghajari, por considerar que insultó a los 12 imanes chiitas.

Ayer alrededor de 2.000 estudiantes, a los cuales se les sumaron docentes universitarios, realizaron una manifestación interna en la Universidad de Teherán, gritando consignas como «Muerte a los talibanes, a Kabul y a Teherán», y «Basta con Palestina, piensen en nuestros problemas».

Es el cuarto día de protestas en las universidades iraníes.

Inclusive el presidente, Mohammad Khatami, quien inició el movimiento reformista, fue objeto de las críticas de estos jóvenes, quienes le reprochan no haberse opuesto con fuerza a la reacción de los conservadores. Algunos llegaron a pedir que Khatami renuncie.

Manifestaciones similares se realizaron en los últimos días en las universidades de otras ciudades, como la de Zanjan, Shiraz, Hamadan, Qazvin e Isfahan.

En Isfahan los estudiantes emitieron un comunicado en el que comparan la sentencia a muerte de Aghajari, quien reclamó una reforma del Islam sobre el modelo de la religión protestante, con las «sentencias de los tribunales eclesiásticos del medioevo».

Ayer 37 docentes de la Universidad de Pedagogía, donde Aghajari dicta clases, pidieron a través de un comunicado su liberación.

También el presidente del Parlamento, Mehdi Karrubi, definió días atrás la sentencia de «vergonzosa». En tanto, el líder del aparato judicial, el ayatollah Mahmud Hashemi Shahrudi, acusó ayer a Karrubi de apoyar los intereses sólo de «una parte», los reformistas, en lugar de todo el pueblo.

Tanto Karrubi como Shahrudi estuvieron anoche, junto al presidente Khatami y otros dirigentes del gobierno, en la cena con la cual los musulmanes interrumpen el ayuno del Ramadan, la cual fue ofrecida por el ayatollah Khamenei. Precisamente Khamenei recordó a los presentes que «proteger el sistema islámico de Irán es el deber más importante de los tres poderes del Estado», e invitó a dejar de lado las diferencias frente al peligro del «enemigo», Estados Unidos. Khamenei sostuvo que Washington está tratando de «alentar a la nación iraní y a la juventud para poder imponer su voluntad también en Irán».

El ayatollah se dirigió también a la magistratura, a la que advirtió que debe estar «atenta para no dar pretextos a los enemigos».

«El día en que los tres poderes del Estado no puedan o no quieran resolver los grandes problemas, en ese momento la guía convocará a las fuerzas del pueblo a escena para resolver los problemas», advirtió Khamenei. Las protestas estudiantiles contra la condena a muerte por blasfemia del intelectual Hachem Aghajari se intensificaron el martes en Teherán, donde los opositores a ese veredicto esperan que el reformista pueda escapar a esa pena gracias a una intervención del guía supremo Ali Jamenei. Unos 3.000 estudiantes y maestros manifestaron, por cuarta jornada consecutiva, en la Universidad de Teherán contra la condena la muerte de Aghajari, constataron los periodistas de la AFP.

Los estudiantes se juntaron alrededor de la mezquita de la universidad y después se dirigieron a la entrada principal del edificio para intentar llevar la protesta a la calle, pero dicho acto fue impedido por las fuerzas del orden y los guardias del establecimiento.

Los mensajes lanzados por los estudiantes son cada vez más violentos: «Muerte al despotismo», «muerte a los talibanes, de Kabul a Teherán», «Irán se convirtió en Palestina». Asimismo, duros discursos fueron dirigidos contra el jefe del poder judicial y ex presidente iraní, Ali Akbar Hashemi Rafsandjani. Otros manifestantes reclamaron la dimisión del presidente Mohammad Jatami y, al mismo tiempo, la organización de un referéndum.

Por su parte, el guía supremo amenazó con recurrir a la «fuerza del pueblo» si los responsables de los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) no solucionaban los problemas del país.

Ali Jamenei no respondió directamente a los numerosos pedidos de otorgar una gracia a favor del intelectual, que solo él puede pronunciar en Irán, como ocurrió el 4 de noviembre en el caso del ex ministro reformista del Interior Abdolá Nuri (condenado a cinco años de prisión).

Pero el guía dio sus «consejos» a la justicia, que está siendo atacada por todos lados a causa de haber pronunciado la condena que mantiene en vilo a Irán.

Por el momento se desconoce la actitud del condenado, encarcelado en Hamedan (oeste) desde el 8 de agosto, donde su abogado lo visitará el martes por la mañana, algunas horas después del discurso del guía supremo.

Por intermedio de su mujer, Aghajari había anunciado que no pediría una gracia. «No cometí ningún crimen para pedir la gracia». De todos modos, su abogado señaló que apelará al veredicto.

Aunque se mostró indiferente a las protestas del extranjero, de la Universidad, del Parlamento e incluso del círculo religioso, el jefe del Poder Judicial, Mahmud Hachemi Chahrudi, nombrado personalmente por el guía supremo, indicó el lunes su deseo de que el expediente fuese examinado «lo antes posible» por la Corte Suprema. *

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