Se confirma nombramiento de Hu Jintao como sucesor

Zemin, el jefe del PC, no quiere dejar el poder

Como hace cinco años, durante el 15º congreso, Hu Jintao fue encargado de presidir este encuentro que se iniciará el viernes y durará siete días. Con 59 años de edad, Hu, número cinco en la jerarquía del partido y vicepresidente de la República, es considerado por todos los observadores como el sucesor de Jiang, de 76 años.

Para los expertos, su nominación este jueves para presidir los trabajos del congreso refuerzan más que nunca su papel de favorito.

«Esto muestra que el estatus de Hu Jintao como eje de la dirección está prácticamente confirmado», estima Ku Chien-wen, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Chengchi de Taiwan.

Fue el patriarca Deng Xiaoping en persona quien había elegido a Hu Jintao como futuro dirigente de la generación que debía suceder a la de Jiang Zemin.

El otro hecho destacable de este jueves fue la designación de los vicesecretarios generales del presidium del congreso, que acompañarán a Hu Jintao durante una semana.

Estos responsables, fieles o allegados a Jiang, según los analistas, son cuatro: Ding Guangen, miembro del buró político (BP) y ex director de la propaganda; otros dos miembros del BP, Luo Gan y Zeng Qinghong, brazo derecho de Jiang Zemin; y Wang Gang, a cargo de la administración del partido.

«Colocar a Zeng Qinghong como vicesecretario general significa que entrará al comité permanente del buró político», adelanta el profesor Ku.

Con 63 años de edad, Zeng Qinghong es el principal consejero y teórico del jefe de Estado, Jiang Zemin.

«El hecho de que ocupe esta posición (durante el congreso) es una señal muy fuerte enviada por Jiang», afirma por su parte Joseph Cheng, politólogo en Hong Kong, quien no excluye que Zeng se convierta en el número dos del partido detrás de Hu.

«Jiang controla perfectamente la transición y debería ser capaz de ubicar a sus protegidos en la cúpula, quizás justo detrás de Hu Jintao», agrega Joseph Cheng.

Si bien el 16º congreso se anuncia como el de las modificaciones más grandes de los últimos 13 años en la cúpula del régimen chino, también parece que no marcará en lo inmediato una ruptura en la conducción de las políticas del país y que los actuales líderes sólo iniciarán una jubilación a medias. *

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