Israel: Sharon contra Netanyahu
Ya antes de jurar su cargo como ministro de Relaciones Exteriores de Sharon ayer miércoles, Netanyahu había marcado las pautas de su campaña la víspera al declarar que un eventual ataque estadounidense contra Irak representaría «una buena ocasión para deshacerse de (Yasser) Arafat», el presidente de la Autoridad Palestina.
Aunque Sharon pensara que el hecho de nombrar a su rival en el gobierno le haría moderarse, parece ser al contrario.
«Estará más a la derecha, será más halcón que Sharon», asegura el analista israelí Joseph Alpher, un ex consejero del primer ministro laborista Ehud Barak, que venció a Netanyahu en las elecciones de mayo de 1999.
Teniendo en cuenta los sondeos, que siguen dando una gran victoria al Likud en las elecciones anticipadas previstas para enero, será sin duda esa lucha entre los dos hombres la que decidirá la identidad del próximo primer ministro.
Netanyahu y Sharon tenían previsto reunirse para ponerse de acuerdo sobre la fecha de esas primarias.
Desde la llegada al poder de Sharon en marzo de 2001, Netanyahu le ha criticado sistemáticamente, afirmando que «Sharon no ha ido suficientemente lejos» para poner fin a la Intifada, añade Alpher.
Además de la expulsión de Arafat de los territorios palestinos, Netanyahu defiende el desmantelamiento de la Autoridad Palestina y reclama a Sharon que descarte la creación de un Estado palestino, conforme a la resolución que adoptó en mayo el comité central del Likud.
Pero Sharon no acepta seguir a Netanyahu en esa cuestión, que le supondría un enfrentamiento con el presidente estadounidense, George W. Bush, puesto que Estados Unidos se pronunció a favor de la creación de ese Estado en 2005.
Pero para Alpher no hay una verdadera diferencia de fondo entre ambos.
Netanyahu «tiene que convencer a la base del partido, que es bastante dura (…) Sabe qué es lo que quieren oír los miembros del Likud y por eso lo dice. Pero si llega a primer ministro, estará a favor de un Estado palestino si es necesario», estima.
El 12 de mayo, Netanyahu volvió esa cuestión en contra de Sharon, que había defendido la creación de un Estado palestino con ciertas condiciones durante una entrevista con Bush en Washington.
Aquel día, Sharon intentó convencer al comité central del partido de renunciar a pronunciarse sobre ese espinoso tema pero el comité acabó adoptando casi por unanimidad una resolución de Netanyahu en la que se rechazaba cualquier Estado palestino.
Netanyahu parece tener ventaja en el comité central del partido, pero Sharon es mucho más popular entre la opinión pública, mayoritariamente partidaria de la creación de un Estado palestino bajo estrictas condiciones.
Pero el líder del Likud tiene que ser elegido por los 300.000 miembros del Likud y no por el comité central.
«Sharon es más popular entre el público y los electores del Likud que en el comité central», explica el analista israelí Gerald Steinberg.
Por su lado, los palestinos no ven grandes diferencias entre ambos hombres.
«Los dos creen que la fuerza, y no la negociación, constituye el mejor modo de tratar con los palestinos», declaró a la AFP el ministro palestino de Trabajo, Ghasán al Jatib. *
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