
En la Cámara de Representantes los republicanos aumentaron su ventaja con por lo menos 226 bancas (+3) del total de 435, contra 203 (-5) de los demócratas y un independiente (-1).
Aún falta conocer los resultados de cinco circunscripciones.
En el Senado, los republicanos, que antes tenÃan 49 de los 100 escaños, ganaron dos, arrebatando la mayorÃa a los demócratas, que quedaron con 46 bancas, perdiendo tres. Los independientes, que tradicionalmente votan con los demócratas y tenÃan dos escaños, perdieron uno.
Dos resultados, Dakota del Sur y Luisiana, no están definidos, pero los resultados parciales favorecen a los republicanos en el primero de los estados.
Esta doble victoria de los republicanos es histórica porque tradicionalmente el partido que ocupa la Casa Blanca pierde votos en las elecciones legislativas de medio mandato.
George W. Bush se convierte asà en el tercer presidente republicano que gana bancas en la Cámara de Representantes, luego de los demócratas Franklin Roosevelt (1934) y Bill Clinton (1998).
Luego de haber participado intensamente en la campaña en los cuatro rincones del paÃs, Bush tiene motivos para estar satisfecho de los resultados, en un escrutinio que se anunciaba incierto.
Bush, que “jugó un papel muy constructivo”, y el Partido Republicano “entraron en la historia”, afirmó el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
Otro motivo de satisfacción personal para el presidente estadounidense es la victoria de su hermano menor Jeb Bush, reelecto holgadamente como gobernador de Florida frente al demócrata Bill McBride.
Los republicanos dieron la sorpresa al arrancar –a veces por escasa diferencia– varias bancas en el Senado a los demócratas, principalmente en Georgia, Missouri y Minnesota, donde el ex vicepresidente Walter Mondale fue derrotado por el republicano Norm Coleman.
El “Grand Old Party” (GOP) mantuvo cuatro bancas, en particular en New Hampshire y en Carolina del Norte con Elizabeth Dole, esposa del ex candidato republicano a la presidencia Bob Dole. Ella sucederá al republicano ultraconservador Jesse Helms, que no se presentó a la reelección.
Los demócratas atribuyeron la derrota a la campaña del presidente Bush sobre la seguridad nacional, luego de los atentados del 11 de setiembre de 2001.
“Con un presidente que habló mucho de los atentados del 11 de setiembre, pienso que este paÃs está todavÃa afectado por eso. Pienso que la guerra en Irak, la situación en Corea del Norte, todo eso probablemente nos haya negado la oportunidad de imponer nuestros temas como la economÃa, la educación, la salud, cuestiones generalmente favorables a los demócratas”, declaró a la cadena de televisión ABC Tom Daschle, lÃder demócrata del Senado.
Los atentados del “11 de setiembre fueron el factor importante de esta elección”, concordó Dick Gephardt, jefe de la minorÃa demócrata en la Cámara de Representantes, quien no descartó que se produzcan cambios importantes en la dirección de su partido con vistas a la elección presidencial de 2004.
Los demócratas pueden consolarse con las elecciones para gobernador que se desarrollaron en 36 Estados, de los cuales controlan ahora 23 (contra 21 antes), triunfando principalmente en Estados clave, industriales y altamente poblados como Illinois, Wisconsin y Pensilvania, pero también en Kansas, Nuevo México y Tennessee.
Los republicanos pasan de 27 gobernadores a 23 pero logran un importante avance en el sur, arrebatando a los demócratas Georgia y Carolina del Sur y conservando Texas, el bastión de los Bush.
En Maryland, Estado tradicionalmente demócrata, la demócrata Kathleen Kennedy Townsend, hija de Robert Kennedy y gobernadora adjunta del Estado, debió ceder ante un republicano. *
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