Silencio de disidentes antes del Congreso del Partido Comunista

Las voces de la disidencia china son discretas antes del Congreso del Partido Comunista. Muchos opositores están en el exilio o en la cárcel, otros han tirado la toalla ante la inercia de la población y numerosos militantes optan por un combate más constructivo en el seno de la sociedad civil.

Por ejemplo, Zhu Duo, manifestante de la Primavera de Pekín en 1989, que sabe lo que es la cárcel y hoy en día lleva una asociación caritativa que ayuda a los enseñantes mal pagados en el medio rural.

«Si te opones claramente al gobierno, eres muy popular en el extranjero, pero muchos extranjeros no entienden nada de China. Lo ven todo en blanco y negro: piensan que el Partido Comunista no se puede democratizar y que para tener democracia hay que cargarse al partido», declara a la AFP.

«Yo no quiero oponerme por principio», añade este ex huelguista de hambre de la plaza de Tiananmen. Otros activistas han decidido implicarse en causas relacionadas con la salud (sida) o el medio ambiente (embalse de las Tres Gargantas) cuando no pelear al lado de vecinos expulsados o propietarios expoliados.

Sin desdeñar la eventualidad de recuperar los movimientos, el gobierno no ve con malos ojos estas actividades pero fija las reglas del juego y recuerda los límites establecidos. *

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