El ex presidente Menem no tiene delegados para imponerse

El Congreso peronista postergará interna partidaria

 

El argumento preferido: Duhalde quiere quedarse hasta diciembre de 2003 y no hasta el 25 de mayo próximo como promete urbi et orbi y por eso, el Congreso modificará la fecha del comicio interno que debe decidir el pretendiente a la presidencia, con el fin de ir alargando los plazos que hagan inevitable la postergación.

Hay algo más que sale de la boca del menemismo: la Cámara Electoral está por reestablecer el decreto que estipulaba la obligatoriedad para todos los partidos de realizar elecciones internas, con el padrón electoral nacional, es decir, que todos pueden votar, aunque una sola vez, en cualquier partido.

Este decreto basado en leyes electorales aprobadas meses atrás, fue declarado inconstitucional en primera instancia y apelado. En el vació, quedó vigente la antigua legislación que le otorgaba a cada partido la facultad de organizar sus internas, cerradas o abiertas, en la fecha que les conviniera, dentro de los plazos legales para presentar candidatos para las presidenciales del 30 de marzo próximo.

Antimenemismo es mayoría

Así, Menem que controla el Consejo Nacional del Partido Justicialista, fijó como fecha de la interna el 15 de diciembre, con los padrones partidarios y eligió una Junta Electoral a piaccere. Craso error: esa es una facultad del Congreso que con ese argumento, el martes pasado se reunió en el balneario porteño de Parque Norte y dispuso designar una Junta Electoral nueva y sobre todo, fijó como fecha de la interna el 19 de enero próximo. La jueza electoral María Servini de Cubría no reconoció esa Asamblea, cuestión que estaba en los planes de sus organizadores que por eso, convocaron para hoy a un Congreso Extraordinario en el Estadio Obras Sanitarias donde los delegados ratificarán lo dispuesto en Parque Norte y, si se dan las condiciones, descabezarán a Menem de la titularidad del Partido Justicialista, designando un nuevo Consejo nacional.

Este Congreso será vigilado por veedores de la Justicia Electoral. Se verá, por que si bien Eduardo Duhalde exhibió una enorme capacidad de manejo del aparato, hizo alianzas con otro espacio no menemistas, principalmente con el gobernador de Santa Fe, Carlos Alberto Reutemann.

Este no quiere guerra, es decir, rechaza la posibilidad de una división traumática y claro que la cabeza de Menem no daría lugar a ninguna negociación, como siempre parece posible pero no se concreta.

Por lo pronto Reutemann no estará hoy en el estadio de Obras, aunque lo delegados de Santa Fe si dirán presente como hace una semana atrás.

El duhaldismo y sus aliados lograron hace una semana más de 600 delegados, por encima de los dos tercios del número total. El menemismo, que dudó por días si ir o no ir, al puntear cada nombre, llegó a la conclusión que su delegación acaso no llegara al centenar de miembros, demasiada debilidad como para ensayar intentos de convenios con delegaciones del interior del país, no siempre absolutamente alienadas al más duro antimenemismo.

Duhalde ayer volvió a reiterar que su destino presidencial se agota el 25 de mayo, así que, argumenta, las especulaciones de sus adversarios, no solo Menem, sino también el puntano Adolfo Rodríguez Saá, son chicanas politiqueriles.

Carrió le cree a Duhalde,  pero…

La líder del Ari, Elisa Carrió, dijo que «en principio» cree en la decisión del presidente de dejar el poder el 25 de mayo próximo, pero estimó que al renunciar anticipadamente, generó cuestiones legales que deberá resolver la justicia electoral, la cual podría decidir «alargar el mandato».

«Estamos en una zona de imprevisibilidad política: sólo los acontecimientos» definen los hechos, «más que la voluntad política, incluso la misma voluntad del Presidente», consideró.

Esta imprevisibilidad es compartida por los analistas que no descartan que en rigor Duhalde, que no tiene un candidato suficientemente atractivo para vencer en la interna a Menem, este buscando ganar más tiempo. Teóricamente incluso cumpliéndose el nuevo mandato para el 25 de mayo, los comicios presidenciales podrían realizarse a fines de abril. Y lógicamente, las internas podrían estirarse hasta avanzado marzo.

Duhalde tiene esperanzas en que la pequeña mejoría económica, a pesar que no se cerró un acuerdo con el FMI y en menos de dos semanas sin ese convenio la Argentina puede ingresar al temido mundo del default con los organismos financieros internacionales, le dará aire al pollo que bendiga.

No son muchos: los gobernadores de Córdoba, José Manuel de la Sota y el de Santa Cruz, Néstor Kirchner. Duhalde intenta juntarlos pero, hoy, es una misión imposible. En su momento, el Presidente pensó en Reutemann, pero lo no de este ya lo dejarán incluso atrapado en sus propias palabras como para cambiar de criterio.

Igualmente, Duhalde es prisionero de su propia exigencia de que el Parlamento le apruebe su dimisión con fecha 25 de mayo. No hay indicios que la petición sea tratada esta semana dentro de una ley que fija el 30 de marzo como fecha electoral; hasta ahora, solo fue decidida por un decreto, lo que el Presidente, no estaba autorizado, según la Carta Magna, a hacerlo.

Rodríguez Saá, primero en las encuestas, pero en aparente retroceso, comenzó a dar señales esperadas: que competirá para ser Presidente, por fuera del Partido Justicialista.

El argumento: el cambio de fecha de la interna y las, a su juicio, anormalidades en la convocatoria del Congreso de hoy donde en principio, los delegados que lo aman, no cantarán presente.

Todos los caminos llevan a la escisión. *

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