Lula se reunió con el PT para formar nuevo gobierno
La presencia de Lula da Silva en la reunión de la cúpula del PT sólo fue confirmada ayer e indica un cambio de planes ya que el viernes sus asesores informaron que el presidente electo descansaría hasta el lunes por la noche en un lugar no revelado del interior de San Pablo.
Uno de los temas que figuran en la agenda del encuentro es el rol que tendrá el titular del comité nacional del PT, José Dirceu, quien, según se estima, deberá tomar una decisión sobre si formará parte del nuevo gobierno o lanzará su candidatura para presidir la Cámara de Diputados.
Dirceu preside el PT desde 1995 y es el principal articulador político de Lula da Silva al punto que la prensa local lo considera el «Monje negro» o la «Eminencia gris» del presidente electo.
Como Lula da Silva, Dirceu, de 56 años, pertenece al ala moderada del partido. Hasta el viernes, los analistas creían que Dirceu sería el número 2 del nuevo gobierno, que asumirá el 1 de enero, al frente del ministerio de Justicia o la secretaría general de la Presidencia.
Pero, ese día, luego de la primera reunión de Lula da Silva con sus aliados luego del triunfo electoral, varios de los participantes del encuentro salieron convencidos de que el presidente electo estaba disgustado con las especulaciones que presentaban a Dirceu como el hombre fuerte de su gobierno.
De inmediato, algunos aliados de Lula da Silva, como el diputado José Carlos Martínez, titular del Partido Laborista Brasileño, lanzaron la candidatura de Dirceu como presidente de la Cámara de Diputados, un cargo de mucha importancia porque funciona como el articulador del presidente en el Congreso. «Dirceu me dijo que pasará el fin de semana reposando y conversando con la almohada sobre esta candidatura», señaló Martínez el viernes.
En los últimos días, Dirceu intentó bajar su perfil. Hasta ahora, Lula da Silva no ha soltado ningún nombre sobre los miembros de su gabinete, a los que espera designar recién en la primera quincena de diciembre, pero ya dijo varias veces que «esa es una decisión mía y no voy a tolerar presiones», vengan desde afuera o desde adentro de su partido. Ni siquiera cedió a las presiones de los operadores del mercado financiero, que a principios de semana estaban muy nerviosos esperando los nombres de su futuro ministro de Economía y del nuevo titular del Banco Central.
Los operadores del mercado financiero terminaron reaccionando en forma positiva a los primeros nombramientos del equipo de Lula da Silva para la transición de gobierno, que es coordinado por el moderado Antonio Palocci.
Según el diario Folha de Sao Paulo, tras la buena reacción del mercado, que se tradujo en una baja del dólar y del riesgo país, «la intención de Lula da Silva es nombrar a un dirigente del PT en el ministerio de Economía», que no sería entregado a un extrapartidario como se pensaba.
Palocci es, según este diario, uno de los candidatos a suceder a Pedro Malán. Otro dirigente que pesa fuerte en el entorno de Lula da Silva es el ex diputado Luiz Gushiken, el amigo «zen» del presidente electo, famoso por su prudencia oriental que lo hace conservar un bajo perfil que agrada mucho al ganador de las elecciones.
En tanto, los aliados ya están presionando a Lula da Silva por cargos en el nuevo gobierno. Los más ambiciosos parecen ser los dirigentes del conservador Partido Liberal, del vicepresidente electo José Alencar, pero también sus aliados más nuevos como los ex candidatos Anthony Garotinho de Oliveira y Ciro Gomes y el ex gobernador de Río de Janeiro Leonel Brizola pujan por participar del gobierno.
Lula da Silva se reunirá a partir del martes en Río de Janeiro con estos tres políticos, en una etapa más de su tejido político para asumir el gobierno. *
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