Italia: culpan al gobierno de Berlusconi por desinformación de actividad sísmica

Los habitantes de San Giuliano di Puglia (centro este de Italia) enterraron este domingo en medio del dolor los cadáveres de los 26 niños y los tres adultos muertos en el temblor del jueves, y no ocultaron su ira por no haber sido jamás informados sobre los riesgos de actividad sísmica en la región.

«Te confiamos, Señor, estos pequeños y nuestras hermanas arrebatados a nuestro amor», dijo Tommaso Valentinetti, obispo de Termoli Larino, diócesis de la región de Molise (centro-este) durante la ceremonia.

La mayoría de las víctimas tenían menos de diez años. Tres mujeres, entre ellas una maestra, también perecieron en la catástrofe. El temblor, de 5,4 grados en la escala de Richter, afectó principalmente a San Giuliano, ubicado 300 km al sudeste de Roma, provocando el derrumbe de la escuela del pueblo, construida en 1953 y reformada hacía poco tiempo.

Durante el entierro, una madre que no pudo controlar su dolor expresó con un largo grito su lamento ante el paso del féretro de su hijo.

Los 26 pequeños féretros blancos de los niños y los tres ataúdes oscuros de los adultos fueron alineados en dos filas en el suelo, colocados sobre alfombras ante el altar y cubiertos de coronas de flores blancas.

El papa Juan Pablo II dirigió a la población de San Giuliano este domingo un mensaje que fue leído durante la ceremonia.

El presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, asistió a las exequias acompañado de su esposa, Franca, oriunda de una localidad vecina.

«Es necesario hacer todo lo posible para permitir que los habitantes de San Giuliano continúen viviendo en el pueblo», afirmó Campi.

El jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, quien visitó el jueves San Giuliano, anunció este domingo la concesión de una ayuda de 50 millones de euros (aproximadamente la misma cantidad de dólares) a la región de Molise.

En tanto, la Justicia italiana abrió el sábado una investigación en torno al derrumbe, mientras aumentaba la ira contra los responsables de las obras y el poder central, juzgado culpable por no haber advertido sobre los riesgos de actividad sísmica.

«Todas nuestras escuelas están en mal estado.

Nuestros aplausos fueron para los socorristas, que fueron nuestros héroes, y no para los políticos, con excepción del presidente Campi», explicó a la AFP un profesor de Collecorte, un pueblo vecino, tras las exequias.

Por su parte, el presidente del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología, Enzo Boschi, confirmó que «la región de Molise es una zona sísmica declarada».

Sin embargo, desde 1984, el pueblo no figuraba en los mapas de las zonas con riesgo de actividad sísmica.

En cambio, San Giuliano di Puglia aparece en un mapa actualizado, pero ese documento espera desde 1998 la luz verde de las autoridades para ser publicado.

«Si San Giuliano hubiera sido clasificado como zona con riesgo de actividad sísmica, nunca hubiera tomado la responsabilidad de realizar las obras del modo en que fueron hechas.

Incluso no las hubiera podido hacer», se defendió Giuseppe La Serra, de 48 años, quien estuvo a cargo de la última remodelación de la «escuela maldita». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje