Rusia lanza ofensiva contra chechenos
El canciller ruso, Igor Ivanov, anunció una nueva ofensiva para aniquilar a los «zombies», como definió a los guerrilleros kamikazes que preparan, según dijo, otros ataques como el perpetrado en el teatro moscovita. La respuesta de la guerrilla chechena al discurso de Ivanov llegó una hora después, cuando nueve militares rusos murieron al ser abatido con un misil el helicóptero MI-8 en que viajaban mientras volaba sobre Khankala, la base del Ejército de Moscú situada a 20 kilómetros de la capital chechena Grozny.
Las fuerzas rusas rastrillaron la zona y dos rebeldes fueron muertos.
En agosto pasado, otro misil derribó un gigantesco helicóptero MI-26 (121 muertos entre militares y civiles) y otro MI-8 fue abatido cinco días atrás provocando cuatro muertos.
A más de dos años de la reconquista rusa de Grozny, los atentados cotidianos contra los federales y los derribos de helicópteros demuestran que Moscú no tiene el control de la capital. Tampoco de las regiones desde las que partieron los cincuenta guerrilleros suicidas que por espacio de tres días aterrorizaron a 800 rehenes en el teatro moscovita antes de la intervención de los francotiradores del Grupo Alfa.
«La situación en Chechenia es difícil, pero bajo control. Recibimos de manera creciente informaciones sobre la preparación de nuevos actos terroristas, tanto en la República como fuera de ella», expresó Igor Ivanov al tiempo que subrayó que «en algunas localidades chechenas se continúa con el enrolamiento de ‘zombies'».
«A partir de hoy las tropas rusas comenzaron una fortísima operación especial en todas las regiones de la República para domar la amenaza naciente», concluyó Ivanov.
Justamente dos días atrás, Shamil Basayev anunció su renuncia como responsables de las operaciones militares de todos los grupos guerrilleros para concentrarse en el encargo de comandante del «Batallón de Reconocimiento y Sabotaje de los Mártires Riadus-Calikin», el de los kamikazes.
Basayev advirtió que «hasta que no exista un solo soldado ruso en territorio checheno, la guerra continuará y se extenderá fuera del Cáucaso, en todo el territorio ruso».
Comentando la fallida toma de rehenes en el teatro Dubrovka de Moscú, Basayev dijo: «la próxima vez no se intentará avanzar ningún pedido, sólo eliminar a los enemigos y ocasionar el máximo daño al adversario».
Movsar Barayev –jefe del comando de 50 hombres y mujeres que amenazaron con hacerse explotar con la consiguiente muerte de 800 rehenes– había hecho referencia propiamente a la figura de Basayev.
Las informaciones sobre los planes suicidas de los que habló Ivanov conciernen con toda probabilidad a las localidades del distrito de Vedeno, la fortaleza de Basayev.
Según fuentes rusas, Basayev en 1992 viajó a Pakistán para adiestrarse en campos militares de los mujaidines musulmanes. No se puede establecer a ciencia cierta una conexión directa entre Basayev y el millonario saudita Osama bin Laden, mientras que indirectamente se conoció que sí fue visto en Afganistán, cuando el gobierno de Kabul estaba en manos de los talibanes (estudiantes coránicos). En esa época Afganistán fue el único país en el mundo que reconoció la independencia de Chechenia. En 1995 Basayev fue protagonista del asalto al hospital civil de Budionnovsk donde tomaron cautivos a centenares de enfermos y médicos que fueron liberados mediante una larga y costosa tratativa telefónica con el entonces premier ruso Viktor Chernomyrdin. *
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