El ALCA y las elecciones en Brasil y Ecuador
NIKO SCHVARZ
Después de las elecciones brasileñas, un acontecimiento de masas que conmueve el continente son las grandes demostraciones populares, con activa participación de las organizaciones indígenas, desplegadas en Quito para expresar una oposición radical al ALCA ante los ministros de 34 países americanos (con la única excepción de Cuba) reunidos en la capital ecuatoriana para considerar la puesta en marcha del proyecto, originado en la Iniciativa para las Américas lanzada por el presidente Bush padre a comienzos de los 90. El tema se debatió intensamente en la campaña electoral brasileña sellada por el triunfo abrumador de Lula, y también en la elección ecuatoriana que se definirá en segundo turno el día 24, con Lucio Gutiérrez en punta.
No al ALCA y a la anexión
Ambos líderes opinan que aprobar el tratado de Area de Libre Comercio de las Américas tal como está, implicaría consagrar la anexión de las economías sureñas al imperio del norte. En efecto, desde su gestación la iniciativa se integró a los planes de dominio mundial de EEUU, procurando colocar a nuestra América a la rastra de los intereses de sus corporaciones transnacionales. Mientras predica el libre comercio, EEUU intensificó al extremo las medidas proteccionistas en beneficio de sus empresas, llegando a imponer tarifas punitivas de hasta el 30% a las importaciones de acero (desde Brasil y Europa) y del 27% a las de la madera, al tiempo que incrementó hasta casi el 80% los subsidios a la agricultura, elevados por el Congreso en 196 mil millones de dólares en 8 años. En la reunión de Quito sobre el ALCA, EEUU se negó a incluir el tema de los subsidios en las negociaciones.
Estos hechos fueron puestos de relieve en la discusión sobre el ALCA que se lleva a cabo en nuestro continente. Como tema central se analizó en el Foro Social Mundial de Porto Alegre II. Posteriormente, las organizaciones sociales brasileñas promovieron un plebiscito nacional al respecto, logrando más de 10 millones de firmas en doble rechazo al ALCA y a la instalación de una base militar yanki en Alcántara, estado de Maranhão. La historia es aleccionadora. Promovido inicialmente el tema mediante proyectos presentados en el Congreso (donde fueron encarpetados), lo asumió la Confederación Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), la pastoral social de la Iglesia Católica, la central única de trabajadores (CUT), el movimiento de los Sin Tierra (MST) y unas 60 organizaciones sociales, votándose en escuelas, universidades, iglesias y plazas públicas, con los resultados anotados.
Evo Morales, dirigente indígena boliviano que disputó la segunda vuelta presidencial con Sánchez de Lozada, presente en Quito en un foro parlamentario paralelo que se pronunció contra el ALCA, se declaró partidario de «una integración soberana, no sometida ni subordinada», y dijo que el tema debía ser resuelto en cada país por la sociedad civil y en consulta con el pueblo. Puso el ejemplo de los resultados nefastos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta), por el cual México pasó a importar 6 millones de toneladas de maíz, siendo antes exportador neto.
El antártico Zoellick
La reunión ministerial de ayer en Quito marca el fin de la presidencia de Ecuador, la cual pasará ahora a ser ejercida en forma compartida por EEUU y Brasil. Para acelerar los trámites, Bush logró que el Congreso le votara la Autoridad de Promoción Comercial (TPA por su sigla en inglés), nueva versión del «fast track» que lo autoriza durante cinco años a negociar acuerdos comerciales que los legisladores pueden aprobar o rechazar, pero no modificar. De hecho, la negociación en serio recién comenzará en enero, con los delegados del nuevo gobierno brasileño. Ello no obstó para que Robert Zoellick, representante de Comercio Exterior de los Estados Unidos, se destapara con un exabrupto contra Lula en vísperas del segundo turno.
Aludiendo a las objeciones de éste, dijo que si alguien deseaba quedar fuera del Tratado, EEUU firmaría acuerdos bilaterales con los países por separado, o con grupos de países. Y auguró a los opositores del mismo que les quedaría como único recurso ir a negociar a la Antártida.
Antón Pirulero
Sin ir tan lejos, Lula recordó que las medidas proteccionistas y el aumento a los subsidios agrícolas contradicen frontalmente el compromiso de negociar su reducción y eventual eliminación, asumido por el gobierno estadounidense en noviembre pasado ante la Organización Nacional de Comercio (OMC). Por lo que se refiere a Brasil, dijo que ingresará de lleno a las negociaciones y defenderá sus intereses con la misma decisión con que Estados Unidos defiende invariablemente los suyos sin ceder un ápice y contraviniendo sin sonrojarse sus promesas y los acuerdos internacionales al respecto.
Con esta particularidad: que Brasil estará defendiendo a la vez los intereses generales de la América Latina y caribeña. A lo largo de toda su campaña electoral, Lula se pronunció en forma categórica en defensa del Mercosur, abogando por su vigorización e incluso por su extensión a otros países de la América del Sur, de manera a ir conformando una alternativa al ALCA de raíz latinoamericana. En tal sentido, merece relevarse su decisión comprometida de visitar la Argentina en su primer viaje al exterior, previamente incluso a la asunción de la presidencia.
El nuevo lema
Volviendo a las manifestaciones de Quito evocadas al comienzo: veíamos indígenas y campesinos, con mucha presencia femenina, enarbolando consignas que han pasado a ser el santo y seña de estos nuevos tiempos: «Sí a la vida, no al ALCA, otra América es posible». Lo que parecía un sueño, utopía pura, aparece en un horizonte más cercano. Se está gestando una profunda transformación, ante todo en la conciencia de la gente. *
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