La gestión de la crisis y la política hacia Irak favorecen al presidente

Un incierto desenlace en las legislativas de EEUU

JEAN-LOUIS SANTINI – WASHINGTON, AFP

 

Los discursos de Bush en distintos Estados giran en torno a los mismos temas: la economía y la seguridad.

El presidente respaldó este viernes la candidatura al Senado del representante John Sununu, que mantiene una reñida carrera electoral con la gobernadora demócrata de New Hampshire, Jeanne Shaheen.

«Elegir a John Sununu ayudará a cambiar el liderazgo en el Senado estadounidense», indicó Bush. Agregó que eso permitiría que el recorte de impuestos, un punto clave del programa económico del presidente, sea permanente.

En Harrisburg, capital de Pennsylvania, donde hizo campaña por el candidato republicano a la Cámara de Representantes, George Gekas, quien enfrentará en los comicios al demócrata Tim Holden en una votación que los sondeos anticipan muy cerradas, Bush pidió a los electores que salgan a votar en los comicios.

Además, Bush aprovechó para quejarse porque su proyecto de ley sobre la seguridad interior, aprobado por la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, está bloqueado en el Senado, controlado por los demócratas.

Stephen Hess, politólogo de la Brookings Institution, indicó que además de las divisiones tradicionales en función de religión, raza y sexo, el electorado «se divide por partes iguales» incluso entre quienes prestan mayor atención a las cuestiones económicas, privilegiadas por los demócratas, que a los asuntos de seguridad nacional, privilegiados por los republicanos. Los demócratas esperan que la debilidad de la recuperación económica tras la recesión de 2001, las pérdidas de Wall Street y los escándalos financieros jueguen en contra de los republicanos, percibidos como más cercanos al medio empresarial.

Pero, a juzgar por el último sondeo de Pew Research Center, un observador electoral independiente, publicado el miércoles, los potenciales votantes declararon en igual proporción su confianza en los dos partidos en materia económica.

No obstante, las creciente preocupaciones económicas se ven en parte relegadas a un segundo plano por los atentados del 11 de setiembre de 2001.

Ese trauma orientó la atención de los estadounidenses a los asuntos de seguridad nacional y los alineó detrás del presidente George W. Bush.

La gestión de la crisis, así como la política hacia Irak, reditúan a Bush una popularidad de 67% (según un sondeo de ABC del 29 de octubre), sin parangones para un mandatario en vísperas de una elección de medio mandato.

Estos comicios renuevan un tercio del Senado (34 escaños sobre 100), toda la Cámara de Representantes (435 escaños) y 36 gobernadores.

Para Bush, el objetivo es romper con la tradición y lograr un aumento de las bancas republicanas, y sobre todo recuperar la mayoría en el Senado que depende de un solo curul.

Tradicionalmente, las elecciones de medio mandato terminan con una pérdida en el Congreso para el partido que ocupa la Casa Blanca.

«La suerte del Senado se jugará sobre todo por cuestiones locales de un puñado de estados», consideró Hess, quien citó a Minnesota, New Hampshire. Missouri, Dakota del Sur, Georgia, Arkansas y Colorado.

Para varios analistas y según las últimas proyecciones de estos estados clave, que los republicanos quieren conservar, éstos reforzarán su mayoría en la Cámara baja donde ostentan 222 de las 435 bancas, mientras que los demócratas mantendrán por uno o dos curules el control del Senado.

Los demócratas disponen actualmente de 49 bancas en el Senado, pero un senador independiente vota con ellos, lo cual les garantizaba una mayoría de un voto, comprometida ahora por la muerte la semana pasada del senador demócrata de Minnesota (norte), Paul Wellstone, quien fue sustituido en la campaña por Walter Mondale, ex vicepresidente de Jimmy Carter y patriarca del Partido Demócrata.

En cuanto a la elección de gobernadores, los analistas esperan que los demócratas registren importantes victorias.

Florida será objeto de una particular atención. La reelección del republicano Jeb Bush, hermano del mandatario, no está garantizada.

Una derrota de Jeb Bush podría ser percibida como un castigo para el presidente, que ganó la elección de 2000 gracias a su estrecha victoria en Florida.

El vicepresidente Dick Cheney y la primera dama, Laura Bush, también participan en la campaña electoral a favor de los republicanos, cada uno por su parte. *

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