Arrecian los golpes bajos en la campaña electoral
Algunos candidatos aprovechan los 30 segundos que duran los comerciales de televisión para acusar a su rivales de practicar sospechosos acuerdos financieros, lanzar cuestionamientos sobre su opción sexual o hasta para tratar al enemigo como un «perro de circo», que ejecuta sus maromas al compás de los intereses de grandes empresarios.
En esa racha de golpes bajos, dos candidatos han apelado a la contundente asociación imagen-idea para acusar a los candidatos en campaña de estar aliados con los principales adversarios del país: Osama bin Laden y Saddam Hussein.
«Estamos viendo la más sucia y la más ofensiva campaña publicitaria electoral, como no habíamos visto en años», expresó el profesor de la Universidad de Brown, Darrell West.
«Parece que los candidatos de verdad se están rebajando a atacar personalmente y apuntando a la yugular, ya que este es un año extremadamente competitivo en las elecciones para la Cámara de Representantes y el Senado», explicó.
El fenómeno «No más Señor Cortesía» se puede observar en las batallas electorales a lo largo del país, mientras que los norteamericanos se preparan para ir a las urnas el 5 de noviembre próximo, para decidir quién tendrá el control del Congreso.
La más dura campaña de este año ha sido la del Senado por New Jersey, donde 82% de los anuncios publicitarios ha sido negativo, seguida de Colorado y Iowa, según el Proyecto Publicitario Wisconsin, que estudia las campañas de los candidatos.
En New Jersey, el senador demócrata Robert Torricelli tuvo que desistir de sus aspiraciones electorales cuando el republicano Douglas Forrester, usando la publicidad, hizo que la justicia lo acusara de haber aceptado donaciones ilegales de un empresario.
Pero, es en Georgia, Montana y Dakota del Sur donde la imaginación de los candidatos se dispara, para malestar de los adversarios. El candidato republicano al Senado de Georgia, Saxby Chambliss, usó una foto de Osama Bin Laden, responsabilizado de ser el autor de los atentados del 11 de setiembre, y otra de Saddam Hussein, en un aviso que mezcló la imagen del veterano de guerra Max Cleland.
El aviso denuncia que Cleland votó en contra de los «vitales esfuerzos internos de seguridad durante el 11 de setiembre» desplegados por el presidente George W. Bush, dejando abierta la suspicacia de que votar contra Bush implicaba votar por Osama.
Pero Cleland respondió con una cucharada del mismo veneno, en una publicidad que mostró a Chambliss como un perro saltando al compás marcado por las gigantes empresariales químicas y farmacéuticas.
El tema de Saddam apareció en Dakota del Sur, donde el senador demócrata Tim Johnson realiza una de las campañas más caras y cerradas, en disputa con el congresista republicano John Thune.
En un spot para televisión, Thune usa una imagen del líder iraquí como fondo para describir la postura de Johnson frente a la seguridad nacional. *
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