Menem dice no importarle nueva fecha para la interna

ISIDORO GILBERT

 

Carlos Menem irá hoy al juzgado electoral de María Servini de Cubría quien propuso una reunión de conciliación con Eduardo Duhalde, pero no habrá encuentro porque el Presidente, que acaba de realizar una demostración de fuerza con la realización, el martes, del Congreso Nacional, seguirá adelante con su objetivo de bloquearle el camino al ex mandatario.

Servini de Cubría no es neutral  dicen varios comentaristas  en este enfrentamiento inacabable entre los dos caudillos del peronismo, enfrentados viseralmente, pero como supone el gobernador bonaerense, Felipe Solá, además por representar proyectos diferentes.

Hay opiniones menos sofisticadas que añaden que ambos representan intereses concretos que o encuentran un ámbito de convivencia o van a vencer o morir.

El Congreso tuvo quórum holgado, lo que objetivamente muestra que el aparato partidario responde más al antimenemismo que al riojano que pretender regresar al poder y puso sus condiciones: elecciones internas, para el 19 de enero, integró parte de una nueva Junta Electoral, dio por reconocidas las candidaturas de Menem y de su compañero de ruta, pero enemigo finalmente, Adolfo Rodríguez Saá. Este quiere mantener cerrada la nómina de inscriptos así como la fecha del 15 de diciembre para elegir el pretendiente que irá por el Partido Justicialista.

El puntano se tiene fe, pero sobre todo supone que si Menem pudiera mantener sus reglas de juego, el resto del peronismo, lo votará, facilitándole la elección nacional. El antimenemismo se ha propuesto, con Duhalde a la cabeza, ir por más: desplazar a Menem en un Congreso a realizarse en enero, de la titularidad del Consejo Nacional del PJ.

Todos saben que el Congreso del martes fue políticamente fuerte pero legalmente cuestionable. Por lo pronto la jueza lo había prohibido, pero la «desafiaron» con ese ensayo general. Han llamado, los reunidos en un balneario local, a otro para el martes, que Servini de Cubría no tendrá otro camino que darlo como válido.

De todas maneras, el menemismo lo impugnaría y como hay otras normas partidarias y decretos en el limbo judicial, todo se prolongará y de hecho, Duhalde consigue lo que necesita: tiempo para intentar instalar un candidato que lo tapone a Menem. Y, si es posible, a Rodríguez Saá a quien lo consideran «candidato del turismo de aventura».

El ex secretario general de la presidencia, Alberto Kohan, hombre del riñón de Menem, no dio dramatismo al cambio de fecha: «nada cambia con 30 días y eso da tiempo a que se anoten los rezagados o los que perdieron la lapicera». Kohan sabe que hay cosas más fuertes en juego, y entre las formales, nada menos que padrón se utilizará y el control de la elección.

Por ahora el tiempo corre y cuanto más cercano, dentro de los plazos legales, puedan realizarse las internas respecto de las generales del 30 de marzo, mejor para el Presidente, porque ¿qué pasa si ya se instala un candidato por el peronismo con su propio poder, de suyo debilitado?

Rodríguez Saá está seguro que Duhalde no quiere ahora elecciones en marzo, que lo que busca es regresar a las fuentes, estos es, al mandato hasta el 10 de diciembre de 2003, que en enero le otorgó la Asamblea Legislativa, para concluir el mandato de Fernando de la Rúa que se tuvo que ir empujado por la opinión pública en las calles, y saqueos organizados por un sector del peronismo.

El menemismo piensa también que Duhalde es quedantista y los legisladores de esa coloratura, minoría dentro del bloque de diputados nacionales peronista, pidieron una sesión especial para aprobar la renuncia anticipada pedida por el Presidente. Ayer ese tema no se discutió como estaba previsto, pero el titular de la cámara baja aseguró que se debatirá la semana próxima fijar por ley (hoy solo un decreto) le fecha el 30 de marzo para las elecciones y el 25 de mayo, para traspasar el poder y con ello, la renuncia de Duhalde pasa a ser un hecho fáctico.

Duhalde, aparentemente, desea irse efectivamente el 25 de mayo, lo que no quiere decir que las elecciones no puedan hacerse en abril avanzado porque dan los plazos legales.

Dicho de otro modo: el peronismo está dividido aunque el duhaldismo diga que el Congreso exhibió unidad. Y cada parte intenta sacar partido de la debilidad del otro, rencillas posibles por la falta de una oposición que le dé batalla y con un electorado descreído.

La posibilidad de un escenario a la ecuatoriana, con «triunfadores» que no lleguen al 20% de los sufragios, es compartida por muchos analistas. Por lo pronto es lo que ayer le dijo el ex vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez a los corresponsales extranjeros al presentar su libro, «Sin excusas», una larga conversación con el columnista Joaquín Morales Solá.

No es el regreso de Alvarez a la arena partidaria, pero como él mismo lo dice, jamás se fue de la política. El texto, profunda reflexión de una autocrítica infrecuente en la vida nacional, posiblemente influirá sobre el pensamiento político que se avecina, aunque no tenga al ex vice, como protagonista.

El martes, pues, el peronismo legalizará lo que hizo el martes como ensayo general, y seguirá midiendo los pasos que se irán dando hacia delante.

Si no se encuentra un espacio común, todo conduce a la Suprema Corte de Justicia, pero mucho más allá de los plazos posibles para internas el 15 de diciembre. Y quien sabe, si el 19 de enero.

El no menemismo no tiene pretendiente fuerte. No lo son ni el cordobés José Manuel de la Sota ni el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner. Curioso: en los pasillos del Congreso de ensayo, se volvió a especular con el nombre del santafesino Carlos Alberto Reutemann. El no fue al evento pero sí los delegados de Santa Fe.

La saga continúa. *

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