Victoria de Lula amortigua amenazas antidemocráticas
«Hace falta una alternativa entre el populismo y el fundamentalismo de mercado. Por eso es muy importante que se rompa el síndrome de que la izquierda democrática no puede gobernar. Nosotros fracasamos en ese sentido», dijo el dirigente cuya renuncia a la vicepresidencia en 2000 inició el derrumbe del gobierno de la Alianza entre la Unión Cívica Radical socialdemócrata y el centroizquierdista Frepaso.
Alvarez, de 52 años, un licenciado en Filosofía que fue co-fundador del Frente País Solidario Frepaso y la Alianza UCR-Frepaso, rompió ante la prensa extranjera su silencio de dos años al afirmar que el triunfo de Lula «permite creer que no sólo los gobiernos autoritarios pueden gobernar la región basados en los mercados».
«El presidente Ricardo Lagos es exitoso en lo económico en Chile, pero no pudo mejorar la distribución de la riqueza. La brecha de las desigualdades sigue. Este es el desafío de Lula. Ojalá lo logre», dijo el dirigente que se alejó del poder por entender que su propio gobierno no investigaba una grave denuncia de sobornos en el Senado, cuya presidencia ejercía.
Al ser consultado sobre la reciente denuncia del politólogo Alain Touraine de que agentes económicos argentinos quieren poner fin a la democracia, Alvarez respondió que «sí, es preocupante lo que leí de él, porque estuvo en Argentina hablando con sectores del poder».
«No hay margen para un golpe militar clásico. Pero sí en una muerte lenta de la democracia. Puede ser una forma gradual, cuando la democracia es percibida por la gente como un cascarón vacío», afirmó Alvarez.
Mencionó el caso del frustrado golpe en Venezuela contra el presidente Hugo Chávez, por haber «contado con respaldo de Estados Unidos» y se teme «un retorno a la doctrina de la seguridad nacional» que alentó las dictaduras de los años 70.
El ex vicepresidente formuló durante el encuentro, además, una prolongada autocrítica y anunció que no está dispuesto a retornar a la política porque no cree tener representatividad, ni tampoco que haya un liderazgo para organizar una oposición al dominante Partido Justicialista (PJ, peronista, gobierno).
«Hay un vacío en el que lo único que aparece es la guerra entre el presidente Eduardo Duhalde y el ex presidente Carlos Menem. El futuro presidente probablemente será del PJ. Pero con un apoyo de votos que iguala a Argentina con Ecuador y Bolivia, donde hay deserción fuerte de electorado», dijo Alvarez.
Alvarez, un ex peronista arrepentido de haber ayudado a llevar al poder a Fernando de la Rúa, quien cayó en medio de una revuelta popular en 2001, dijo observar que los precandidatos para el comicio presidencial del 30 de marzo no reúnen más de un 20% de adhesiones. *
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