En un primer momento todos apoyaron la toma del teatro moscovita

La clase política rusa critica al presidente Putin

El partido de oposición reformista Iabloko, el de la derecha liberal Unión de las Fuerzas de Derecha y los comunistas, exigieron una investigación parlamentaria sobre el asalto contra el comando checheno que dejó por lo menos 117 muertos entre los rehenes, 115 de ellos a causa de la inhalación de un gas utilizado por las fuerzas rusas.

Además, Iabloko, un partido conocido por su oposición a la guerra que se lleva a cabo desde hace tres años en Chechenia, lanzó un debate sobre las «raíces» del terrorismo checheno en Rusia.

«La tragedia del 26 de octubre es una fecha de ruptura para Rusia, aunque costará tiempo tomar conciencia de ello plenamente», declaró uno de los líderes, el diputado Serguei Ivanenko, ante la Duma (cámara baja).

«Es necesario hablar no sólo de las condiciones de asalto, de la organización de los servicios médicos y de lo que permitió a los terroristas llegar hasta Moscú, sino también de las raíces del terrorismo en nuestro país», dijo Ivanenko.

El lunes, el líder de la Unión de las Fuerzas de Derecha, Boris Nemtsov, ya había denunciado en una entrevista a la prensa rusa el «secreto» y la «censura» que rodeó, a su entender, la toma de rehenes y las informaciones sobre la naturaleza del gas empleado durante el asalto.

«¿Fueron agotadas todas las posibilidades (de negociaciones) políticas?», se preguntó Nemtsov por otra parte.

En tanto, el líder del Partido Comunista (PC), Guennadi Ziuganov, juzgó que las pérdidas registradas en el asalto son «imposibles de justificar», acusando al poder «de haber sido incapaz de tomar medidas preventivas para impedir tales acciones».

Ziuganov había agregado que «no había y nunca hubo solución militar al problema de Chechenia», reclamando un «plan de solución política», aunque sin llegar a preconizar negociaciones con los independentistas.

Una investigación parlamentaria es poco probable a raíz de la oposición de la mayoría centrista pro-Kremlin en la Duma, y el responsable de Iabloko, Serguei Ivanenko, reconoció que los diputados «no podrán obtener mucha información sobre la operación» de parte de las fuerzas del orden rusas.

Sin embargo, las declaraciones de esos responsables políticos resquebrajan el unánime apoyo que se había formado en estos últimos días ante el impacto de una toma de rehenes de una audacia sin precedente, y que afectaba por primera vez a Rusia en pleno corazón del país, en Moscú.

«No nos pondrán de rodillas», titulaba este martes en grandes caracteres el influyente diario Izvestia, retomando las palabras del presidente Putin pronunciadas tras el asalto del sábado.

Pero la toma de rehenes, cuyo balance podría agravarse aún, brinda una oportunidad a la oposición rusa de subrayar las consecuencias de la guerra y del rechazo a cualquier negociación por parte del Kremlin, en un momento en el que se acercan las elecciones legislativas (diciembre de 2003) y las presidenciales (marzo de 2004), estimó el politólogo Evgueni Volk. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje