El ex presidente niega ser corrupto

Carlos Menem afirmó que "Lula carece de autoridad moral"

Por lo pronto ayer ante más de medio centenar de corresponsales extranjeros, el riojano combinó algunos buenos modales con la dureza más extrema respecto a los sucedido el domingo en Brasil. Por lo pronto indicó que Luiz Inácio Lula da Silva «no tiene autoridad moral para calificarme de corrupto».

Menem había remitido antes una carta formal a Lula para felicitarlo por su triunfo, pero en la charla con la prensa señaló que se vería aquí con el presidente electo del Brasil, si le solicita ese encuentro. Se sabe que Lula vendría a mediados de noviembre de visita a Argentina para reafirmar la prioridad de su futuro gobierno para el fortalecimiento del Mercosur.

LA REPUBLICA abrió el fuego y le pidió que diera su visión del triunfo de Lula y su influencia sobre Latinoamérica y también Argentina y el Mercosur y ese momento fue más bien cauto, casi formal: «El triunfo del señor Lula lo decidió el pueblo brasileño y lo que es bueno para Brasil es bueno para nuestro país principalmente para consolidar el Mercosur que tuvo resultados positivos pero en los últimos tiempos por razones que no vienen al caso, está un poco paralizado, pero hay que insistir en la idea, más Mercosur para que poder crecer en forma compartida en la región».

Claro «sin perjuicio de todo lo que lo que hace al ALCA. Son dos frentes en los que hay que trabajar intensamente como corresponde».

El ALCA tiene en Menem un defensor full time. El corresponsal de la AP le recordó que Lula (Brasil mayoritariamente) considera el proyecto de Washington como no beneficioso para América Latina: «Esas objeciones no las comparto» respondió apurado el pretendiente a regresar a la Casa Rosada. ¿Por qué defiende Menem al ALCA? La respuesta no deja de ser sorprendente: «No nos olvidemos que es una propuesta de Juan Perón», explica y fue retomado el decenio pasado (1995, en Miami) donde se le dio fecha de concreción en el 2005.

Marchar a una zona de libre comercio es conveniente para todo el Continente», señaló para avanzar «en una especie de unidad, en una unión, lo mismo que hicieron los europeos; ¿por qué no lo podemos hacer los americanos?», añadió.

«El peronismo defiende el capitalismo»

El corresponsal de El País le pidió que definiera qué es el peronismo hoy «visto que usted tiene colaboradores liberales o de derecha, pero hay otros candidatos que miran el mundo de otra manera».

Menem contestó: «El peronismo más que un partido, es un movimiento que empieza a tener presencia a partir de 1945, fue perseguido, hubo muchos desaparecidos, torturados, encarcelados, pero no lo pudieron hacer desaparecer. El justicialismo en estos momentos es un movimiento de centro y con una propuesta de corte netamente capitalista-progresista; no es un movimiento de izquierda ni mucho menos. Girar hacia la izquierda en el justicialismo sería desvirtuar sus principios y su doctrina. Los que lo entiendan de otra forma, allá ellos y veremos qué es lo que piensa el pueblo. Hundimos nuestras raíces en la doctrina social de la Iglesia».

No podía faltar un incidente con Lula. La enviada de O’Estado, le recordó que Lula lo ubicó entre los «bambinos de oro de Latinoamérica», al lado de conocidos corruptos, como Carlos Salinas de Gortari. Entonces preguntó cómo sería si Menem llegara al gobierno, sus relaciones con Brasil, sobre todo por «su apoyo al ALCA».

El riojano comenzó conciliador y concluyó con un exabrupto: «por sobre la opinión que tengamos los hombres, los políticos, están los intereses del país, que va representar el señor Lula y los de Argentina que puede estar representada por quien ya ejerció dos veces exitosamente la presidencia. Yo no voy a entrar en un juego de imputaciones, calificaciones o difamaciones con el señor Lula. Simplemente digo que está totalmente equivocado por lo que ha manifestado y algún día, quizá, vamos a tener la oportunidad de conversar y aclarar esta falsa imputación del señor Lula que debe estar enojado porque en alguna oportunidad yo apoye a (FH) Cardoso en las elecciones. Quizá le haya molestado al señor Lula, pero no tiene ninguna autoridad moral para calificarme a mí de corrupto».

Sin autocrítica

Estupor. Varias veces el periodismo regresó a las acusaciones que le hacen a su administración como corrupta. Es para él, campaña, incentivada ahora por el experto en comunicaciones norteamericano, Dick Morris. Varios corresponsales le gritaron: «¿Dónde están las pruebas?», pero Menem sólo dio como testimonio un artículo de un pasquín, «El guardián» que aparece aquí no hace mucho.

«Esas no son pruebas» protestaron desde la platea: «Es como si se aceptara como prueba el articulo del New York Times que los acusó de recibir dinero de Irán para desviar la pesquisa sobre el atentado contra la embajada de Israel», se oyó decir a un colega. No hubo más respuestas sobre el tema.

Menem dijo que su política económica continuará en las condiciones actuales las que aplicó con éxito en sus dos gestiones anteriores.

De la conflictiva interna dentro del peronismo, se mostró magnánimo, como si se sintiera triunfador. Comentó que pese a que venció el plazo para que se anoten más candidatos (de hecho hay sólo dos, él y el puntano Adolfo Rodríguez Saá), está dispuesto a dar entre 10 y 15 días más de tiempo para esas inscripciones y a sacar del medio a la Junta Electoral que designaron sus amigos.

No lo dijo Menem pero se habla de una postergación por una semana de la interna: se concretaría el 22 de diciembre. Hoy se reúnen las huestes de Eduardo Duhalde en un Congreso, que retoma el cuarto intermedio de otro de noviembre de 2001. Habrá una posible impugnación judicial, y todo seguirá confuso, mientras cada candidato evalúa qué hará. Salvo Menem, los demás siguen pensando en otras opciones por fuera del partido Justicialista. *

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