Lula: Cambiar el modelo, pero sin sobresaltos
«Brasil optó por el cambio; un nuevo Brasil está naciendo», afirmó Lula en un mensaje de 133 líneas, que fue leído por el presidente electo durante una inusual conferencia de prensa en un hotel de San Pablo.
Lula, quien el domingo se convirtió en el primer obrero en conquistar la presidencia de un país latinoamericano, prometió que trabajará desde el primer día para «solucionar una deuda social secular, que se agravó en los últimos períodos».
Su prioridad será «combatir el hambre», que afecta, según sus cifras, a 44 millones de brasileños, el 26 por ciento de la población, para lo cual creará una Secretaría de Emergencia Social.
Lula, un ex obrero metalúrgico de 57 años, se convirtió en el primer líder de un partido de izquierda que llega a la presidencia de Brasil. «La mayoría de la sociedad votó por la adopción de otro modelo económico y social, capaz de asegurar la retomada del crecimiento económico, la generación de empleo y la distribución de la renta», sostuvo el líder del Partido de los Trabajadores. De todos modos, Lula aseguró que los cambios que implementará a partir del 1º de enero, cuando asuma el gobierno, «vendrán sin sorpresas ni sobresaltos».
«Voy a ser el presidente de la negociación y del diálogo», anunció.
En ese sentido, Lula enfatizó que, si bien lidera un partido de izquierda, el PT «supo construir una amplia alianza con otras fuerzas partidarias» y prometió impulsar un pacto nacional con empresarios, banqueros y sindicalistas.
En su mensaje, titulado «Compromiso con el Cambio», Lula da Silva intentó marcar un punto de equilibrio entre las expectativas generadas por su llegada la gobierno y las restricciones de la difícil situación económica de su país.
Así, en un guiño a los banqueros e inversores Lula reiteró que respetará todos los contratos, pagará la deuda.
Pero al mismo tiempo prometió: «no voy a descuidar el control de la inflación y mantendré una postura de responsabilidad fiscal».
También dijo que «para superar la crisis es esencial que, además del apoyo de organismos multilaterlaes, como el FMI, el BID o el BIRD, se reestablezcan las líneas de financiamiento para las empresas brasileñas».
Aunque no soltó ningún nombre para su futuro equipo de gobierno, Lula da Silva afirmó que elegirá a «los mejores cuadros de Brasil para formar un gobierno amplio, que permita iniciar el rescate de las deudas sociales seculares».
Lula advirtió a sus compatriotas que «la travesía será dura. Aquello que se deshizo o se dejó de hacer en la última década no puede ser solucionado con un pase de magia. No hay solución milagrosa».
Su intento de infundir realismo a los brasileños no le impidió, en algunos trechos del mensaje, cargarse de un cúmulo de responsabilidades, como cuando prometió realizar las reformas impositiva, agraria, política y previsional.
Vestido con un traje oscuro, camisa blanca y corbata a rayas rojas y blancas, Lula da Silva leyó el discurso ante una platea formada por periodista brasileños y extranjeros a los que no se les permitió hacer preguntas.
En algunos momentos, Lula intentó salirse del protocolo que le marcaron sus asesores: antes de leer señaló: «Si bien ya estoy en edad de usar anteojos, no lo voy a hacer porque queda mal en las fotografías». *
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