De las 117 víctimas, sólo dos fallecieron por disparos

Casi todos los rehenes en Moscú murieron envenenados por gas

De los 117 rehenes muertos, sólo dos fallecieron por disparos antes del asalto y el resto fue víctima de un gas especial, indicó el médico en jefe de Moscú.

Se trata de una «sustancia narcótica» que es «utilizada para la anestesia general», precisó por su parte el doctor Evgueni Lujnikov, jefe del servicio de toxicología del hospital Sklifasovski.

Al ser consultado el sábado por la naturaleza de los «medios especiales» utilizados para liberar a los rehenes, el viceministro ruso del Interior había respondido: «Dejemos la tarea de descubrirlo a los próximos secuestradores».

La edición en Internet del diario Moskovski Komsomolets presentó el testimonio de un «participante en el asalto», que asegura que «exageramos un poco la dosis para estar completamente seguros» de neutralizar a las mujeres kamikazes del comando, con el objetivo de que no pudieran accionar los explosivos que llevaban consigo.

Cerca de 800 rehenes fueron retenidos por un comando checheno de más de 50 hombres, entre ellos por lo menos 18 mujeres, desde el miércoles por la noche hasta el sábado por la mañana en el teatro de la Dubrovka. El comando exigía el fin de la guerra en Chechenia, iniciada en 1999.

Según la versión oficial de los acontecimientos, el asalto fue lanzado porque el comando había comenzado a matar a rehenes el sábado en la madrugada, pero según otras fuentes la operación de las fuerzas rusas podría haberse iniciado antes de la muerte de los rehenes.

El anuncio de la liberación de los primeros rehenes se produjo a las 07H15 (03H15 GMT).

Este domingo, el balance de los rehenes muertos se elevaba a 117 personas, mientras que el Ministerio de Salud lo había establecido unas horas antes en 118 personas. Se trata de 63 hombres y 54 mujeres.

Una parte de los rehenes liberados pudo reunirse con su familia pero otros 646 todavía permanecían hospitalizados este domingo, 150 en reanimación, de los cuales 45 se hallaban en estado grave, según el jefe de los servicios médicos moscovitas.

Las personas se agolpaban frente a las entradas de los hospitales este domingo por la tarde para intentar ver a sus familiares.

Las autoridades guardaban silencio en torno a la identidad de las víctimas, y muchas personas angustiadas que no encontraban el nombre de su familiar en las listas de rehenes vivos colocadas en las puertas de los hospitales, corrían de un establecimiento al otro denunciando la falta de información.

«Perdónennos, no pudimos salvar a todo el mundo», había declarado el sábado por la noche el presidente Vladimir Putin a la televisión rusa, juzgando que «cada uno de nosotros comprendía que había que estar dispuesto a lo peor».

El embajador de Estados Unidos en Moscú pidió a las autoridades rusas, sin éxito, precisar el tipo de gas utilizado, explicando que necesitaba la información para el tratamiento de un ciudadano norteamericano hospitalizado.

La radio Eco de Moscú, al igual que el diario Kommersant, se preguntaban este domingo por el número exacto de muertos, las razones de esos decesos y el desarrollo de la operación, que en principio fue juzgada favorablemente por la población rusa.

Por último, la presidencia rusa anunció este domingo una jornada de duelo nacional para el lunes. *

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