Victoria abre un capítulo histórico

La arrolladora victoria del líder izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de ayer domingo supone un antes y un después en la historia brasileña aunque no deben esperarse en lo inmediato cambios radicales, vaticinan los analistas.

A pesar de la sed de transformaciones expresada por el electorado, la crisis económica nacional y la coyuntura internacional no van a permitir muchas reformas, al menos en el primer año de gobierno, según los analistas consultados por la AFP.

«Los cambios se harán gradualmente, no habrá ruptura», vaticinó Antonio Carlos Alckmin de la Universidad de Rio de Janeiro.

De la misma opinión es el jefe del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia Luiz Pedone, que además de los límites impuestos por la coyuntura económica, ve como una señal de cierta continuidad la neutralización de los sectores radicales del Partido de Trabajadores.

Votado por una ingente clase media urbana –integrada principalmente por profesionales liberales– Lula tratará de subsanar las deficiencias sociales y fortalecerá a la sociedad civil, coincidieron analistas.

Estos creen que Lula podrá generalizar la renta mínima, para brindar algunos recursos a un ejército de cerca de 40 millones de desheredados, sobre una población de 160 millones de habitantes.

También podría reforzar la atención social, sanitaria y educativa. Pocos, sin embargo, creen que Lula pueda cumplir su promesa de aumentar el salario mínimo, actualmente equivalente a unos 66 dólares. *

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