Ecuador: la elección, la base de Manta y el general Hill
Brasil concita hoy la atención mundial.
Mientras aguardamos la segura victoria de Lula, analizamos otros aspectos del primer turno de las elecciones ecuatorianas del domingo pasado (ver nuestras notas del 22 y 15) cuya definición, el 24 de noviembre, se verá por otra parte influenciada por la nueva situación brasileña.
Izquierda y derecha
Mostramos que el ex coronel Lucio Gutiérrez superó contra todos los pronósticos al magnate Alvaro Noboa por tres puntos porcentuales (20,4% a 17,4%) y que la instancia decisiva será una nítida confrontación entre la izquierda y la derecha.
El candidato mayoritario lidera una coalición integrada por su joven partido, la Sociedad Patriótica 21 de enero, el movimiento indígena Pachakutik (rama política de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador), el Movimiento Popular Democrático (que reúne a pequeños partidos de izquierda), contando además con el apoyo de diversas organizaciones sociales de la ciudad y el campo.
Vista la fragmentación del cuadro político (hubo 11 candidatos presidenciales) y la inexistencia de una mayoría parlamentaria, Gutiérrez llamó a un acuerdo nacional para sacar al país de la crisis y se dirigió a todos los partidos de centro izquierda, especialmente a la socialdemócrata Izquierda Democrática del ex presidente Rodrigo Borja, que entró en cuarto lugar con 14% (detrás de León Roldós, del PSE, que obtuvo el 15,52%).
En el nuevo Parlamento unicameral de 100 miembros (que redujo su número anterior de 123 por la eliminación de los diputados de representación nacional), las tres mayores bancadas pertenecen al derechista Partido Social Cristiano, a Izquierda Democrática y a la coalición que respaldó a Gutiérrez, con fuerte representación indígena (11 diputados).
Por su parte, Noboa no se propone buscar alianzas, confiado en el poder de sus millones.
Cortando grueso, dijo que la opción de la segunda vuelta es «entre la libre empresa y el comunismo».
En la campaña electoral se planteó agudamente el tema de la base de Manta. En 1999 el gobierno de Jamil Mahuad cedió el uso dicha base, en el Océano Pacífico, a las fuerzas armadas de los EEUU, sin el conocimiento y autorización del Parlamento que exige la Constitución.
El motivo aducido era la lucha antinarcóticos, pero en realidad la base pasó a integrarse como eslabón esencial del Plan Colombia por parte de EEUU.
La base en el Pacífico
Situada al noroeste de Guayaquil y al sudoeste de Quito, cercana a la línea del Ecuador, está a menos de una hora de vuelo de la frontera colombiana en los departamentos de Nariño o Putumayo.
Numerosos vuelos de aviones y helicópteros yankis partieron de Manta e ingresaron en territorio colombiano participando en actividades militares y de espionaje, como fue señalado incluso por la revista Newsweek, a partir del año 1999.
Por lo mismo, el movimiento popular ecuatoriano ha repudiado la cesión de esa base a EEUU.
El 29 de julio de 2000 se efectuó un Congreso Antiimperialista en la ciudad de Manta, y de allí salió un conjunto de activistas que lograron ingresar a la base militar donde desplegaron un gran lienzo con la consigna, en quechua: ¡Fuera gringos de Manta! (Los detalles están descritos en mi nota del 13 de agosto 2000 «Qué pasó el 29 de julio en la base militar de Manta»).
Al respecto, Gutiérrez expresó su rechazo frontal a toda intervención en Colombia, dijo que Ecuador está llamado a constituirse en uno de los garantes de paz en el conflicto interno de ese país y precisó que la base de Manta debe ser utilizada exclusivamente para operaciones contra el narcotráfico, al punto que «si las actividades de EEUU se desvían un milímetro del uso específico contra el narcotráfico, se debe rescindir el convenio».
El jefe del Comando Sur
Pero no todos piensan lo mismo. El nuevo jefe el Comando Sur de los EEUU, general James Hill (el mismo que anduvo por aquí planteando posibles acciones conjuntas con tropas norteamericanas al socaire de la «lucha antiterrorista»), visitó Ecuador y la base de Manta en vísperas de las elecciones, se reunió con el presidente Gustado Noboa y los mandos militares, elogió la cooperación militar bilateral y declaró que la situación colombiana «sólo se puede solucionar con la participación conjunta de EEUU, Ecuador, Brasil, Perú y Venezuela».
Tras cartón, como nos informa un periodista compatriota desde Quito, el jefe del comando conjunto de las fuerzas armadas ecuatorianas, general Oscar Isch, aludió a una posible ampliación de los convenios en el área marítima, y el comandante de la fuerza aérea Luis Iturralde anunció que el gobierno de Washington solicitará a Ecuador la ampliación del uso de la base de Manta para actuar contra la guerrilla (como ya lo hace, por otra parte).
Manta es parte de la red de bases que cercan Colombia, y que integran además: las de Hato en Curação y Reina Beatriz en Aruba; la que se construye en Liberia, Costa Rica; la de Soto Cano en Honduras; la de Roosevelt Roads en Puerto rico, conectada a la de Vieques; sin hablar de Guantánamo.
Plan Colombia, guerra regional
Se trata, en suma, de la regionalización del conflicto y de la aplicación extralimitada del Plan Colombia que EEUU viene practicando desde tiempo atrás, con sus tropas actuando en el terreno, más los mercenarios que paga, más la riada de armamentos y de dólares que el Congreso autorizó. Pero hay novedades en esta materia.
El 14 de octubre la ministra de Defensa colombiana Martha Lucía Ramírez declaró en la TV que militares norteamericanos están participando en operaciones de guerra en el país.
El 21 la embajadora yanki Anne Paterson visitó los destacamentos militares colombianos en el departamento de Arauca y anunció el envío de más dólares, más helicópteros y más asesores para la lucha contrainsurgente.
Volveremos sobre esto y sobre la masacre ordenada por Uribe en la Comuna 13 de Medellín. *
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