Transición comienza el martes

 

La transición hacia el nuevo gobierno brasileño comenzará el martes, dos días después del segundo turno electoral, con un encuentro entre el presidente Fernando Henrique Cardoso y su sucesor, muy probablemente el izquierdista Lula da Silva.

«Si Lula da Silva gana la elección, el martes vamos a visitar a Cardoso y luego anunciaremos al equipo que, de nuestro lado, negociará la transición», dijo José Dirceu, titular del Partido de los Trabajadores.

Lula da Silva es el favorito para el balotaje de mañana contra el oficialista José Serra, a quien aventaja, según las últimas encuestas, por más de 30 puntos.

Según informó el gobierno, Cardoso recibirá al presidente electo en el Palacio del Planalto, en Brasilia, con quien mantendrá una conversación a solas.

A continuación, Cardoso y su sucesor encabezarán un encuentro con colaboradores para fijar las reglas de la transición hacia el nuevo gobierno, cuya asunción está prevista para el 1 de enero.

Pero esa fecha no es segura ya que el PT quiere anticipar o postergar la asunción si Lula da Silva gana el balotaje para que las fiestas de fin de año no opaquen el brillo internacional del acto.

Entonado por las encuestas, Lula da Silva se reunió hoy con sus colaboradores más cercanos para pulir la lista de 50 nombres que integrarán su equipo para la transición, que será el núcleo de su gobierno. «Al anunciar a su equipo de transición, Lula dará un shock de confianza», aseguró el senador electo Aloizio Mercadante, uno de los nombres que estará en el equipo de transición.

Según se prevé, Dirceu será el jefe del equipo de transición de Lula da Silva, siempre que gane el balotaje de mañana.

Dirceu es el principal articulador político de Lula y, según se especula, será el número 2 de un eventual gobierno «petista».

Algunas versiones indicaban hoy que el poderoso empresario Eugenio Staub, uno de los primeros en apoyar a Lula da Silva, formará parte de ese equipo.

En su encuentro de hoy, Lula Da Silva definió tres prioridades para la transición: el proyecto de presupuesto para 2003, el status del Banco Central y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. En primer lugar, Lula da Silva, quien se comporta ya como presidente electo, quiere aumentar el dinero destinado a las inversiones sin comprometer la meta de superávit fiscal primario acordada con el FMI, del 3,75 por ciento del Producto Bruto Interno.

En segundo lugar, la intención de Lula da Silva es reforzar la autonomía operacional del Banco Central para que no quede a merced de interferencias políticas.

La propuesta está destinada a agradar a los operadores del mercado financiero.

En tercer lugar, Lula da Silva pidió a sus colaboradores del área económica que se preparen para participar de la reunión de revisión del acuerdo con el FMI, prevista para noviembre.

Según el acuerdo firmado en septiembre, el FMI liberará 30 mil millones de dólares hasta diciembre de 2003, pero siempre que Brasil cumpla rígidas metas que serán auditadas cada tres meses.

También Cardoso tiene su agenda para la transición, que incluye la aprobación por parte del Congreso del proyecto de presupuesto para el año próximo y la reglamentación de la autonomía del Banco Central.

Además, Cardoso quiere el aval de su sucesor para que el Congreso apruebe un proyecto de ley que prolonga el fuero judicial de privilegio para ex presidentes, ex gobernadores y ex ministros.

Si se aprueba ese proyecto, Cardoso, por ejemplo, sólo podrá ser acusado cuando deje el poder por el procurador general de la República ante la Corte Suprema de Justicia. *

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