Lula alcanzará hoy la presidencia de Brasil
Lula y el oficialista José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), disputarán mañana el balotaje luego de haber obtenido los dos primeros lugares en el primer turno de las elecciones, pero con una diferencia a favor del candidato del PT de más de 20 millones de votos.
Las últimas encuestas confirmaron que Lula llega a las elecciones con una diferencia de más de 30 puntos, en un escenario electoral virtualmente imposible de revertir para Serra, según la opinión unánime de los analistas.
«El mejor regalo que puedo esperar para mi cumpleaños –dijo Lula, que mañana cumplirá 57 años– es el voto de millones de brasileños. Fue una campaña muy dura, muy disputada, pero estoy optimista», agregó el líder del PT, aunque advirtió que «por ahora, nuestra prioridad es ganar las elecciones».
Confiado en su victoria, Lula prometió realizar «un gobierno sin prejuicios. Quiero pasar a la historia de Brasil como el presidente que más dialogó con los empresarios, con los sindicalistas y con todas las fuerzas políticas».
«Si Dios quiere ésta será una campaña victoriosa. Mi parte ya fue hecha. Ahora viene la de ustedes. Salgan a las calles, vayan a votar y participen de esta fiesta de la democracia», pidió el líder del PT a sus compatriotas.
Serra, por su parte, mantuvo hasta el final su optimismo y volvió a prometer «sorpresas» en las urnas. «Hay tiempo suficiente para que los brasileños piensen fríamente y voten por mí», dijo el candidato que elogió a Lula como «un hombre honrado, con una historia de lucha. Nuestras diferencias son sobre cómo enfrentar los desafíos».
«Estoy luchando contra un mito, como Lula, pero confío en que la elección sea ganada por la razón. Las encuestas ya se equivocaron feo en el primer turno», el 6 de octubre, agregó el candidato oficialista.
Lula y Serra mantuvieron el viernes por la noche el único debate de la campaña electoral del balotaje, en el que se mostraron respetuosos y cordiales entre sí, y respondieron a requerimientos de un grupo de 50 electores indecisos, sin intercambiar preguntas, como en los debates del primer turno.
Durante toda la campaña para el segundo turno, Serra, un gran polemista, reclamó sin éxito la posibilidad de mantener más debates con Lula. El líder del PT sólo aceptó el debate en la Globo, a apenas dos días de los comicios.
El debate del viernes marcó el cierre de una campaña electoral sin muchas expectativas, ante la gran diferencia obtenida en el primer turno por Lula que, además, sumó para el balotaje el apoyo de Anthony Garotinho y Ciro Gomes, los otros dos candidatos opositores que no superaron el primer turno pero que, sumados, obtuvieron más de 25 millones de votos.
Con el auxilio de Duda Mendonca, el más talentoso experto en imagen política de Brasil, Lula construyó una campaña emotiva, de tono alegre y con pocas precisiones en torno de sus propuestas de gobierno.
Su último programa electoral por la televisión fue una suerte de «carnaval carioca», con cientos de dirigentes del PT y los partidos aliados agitando pañuelos en una improvisada tribuna, mientras Lula agradecía y pedía un aplauso para los electores bajo una lluvia de papelitos de colores.
Serra, fiel a su estilo, luego de un comienzo con ataques al PT que según las encuestas fue contraproducente, trató de explicar hasta la última coma de sus planes. «Aún puedo ganar la elección –dijo en su programa electoral de despedida–. Basta que cada uno de ustedes, mis electores, consiga otro voto para que ganemos todos, para que gane Brasil». Pese al optimismo de Serra, el PSDB, su propio partido, ya se prepara para disputar el liderazgo de la oposición a un gobierno de Lula luego de ocho años en el poder con el presidente Fernando Henrique Cardoso.
Los operadores de mercados, por su parte, que tanto resistieron victoria de Lula, terminaron por aceptar la nueva versión moderada del Partido de los Trabajadores, que promete respetar las metas fiscales, pagar la deuda externa y reactivar el mercado de capitales.
Cardoso, por su parte, dispuso recibir a su sucesor el martes, para iniciar el proceso de la transición con el nuevo gobierno, que asumirá el 1 de enero. Todo indica que el sociólogo y ex profesor de la Sorbona se reunirá entonces con Lula, un ex tornero mecánico que prometió «un Brasil más justo, más grande y más feliz». *
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