Crónica de una victoria anunciada
La campaña electoral para la segunda vuelta de las elecciones brasileñas fue más un trámite que una disputa por los favores del electorado, ante la gran diferencia acumulada por Luiz Inácio Lula da Silva sobre José Serra.
Analistas, inversores, periodistas y hasta los reticentes mercados dieron a entender que las elecciones ya estaban definidas y el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) a duras penas pudo esconder su clima de «ya gané».
En el primer turno de las elecciones, el 6 de octubre, Lula, del opositor PT, obtuvo casi el 47 por ciento, poco más de 39 millones de votos, frente a los 19 millones que recibió Serra, el candidato del oficialismo.
El PT sumó rápidamente el apoyo para el balotaje de los otros dos candidatos opositores que disputaron el primer turno, Anthony Garotinho y Ciro Gomes, que juntos recibieron 25 millones de votos.
Las primeras encuestas para el segundo turno mostraron que la diferencia del líder del PT ya se había extendido a 30 puntos, relación que se mantuvo hasta el cierre de la campaña.
Con una diferencia tan grande y sostenida, Lula ignoró a Serra durante las tres semanas de campaña para el balotaje y se dedicó a recorrer los Estados en apoyo a candidatos de su partido que el domingo disputarán el segundo turno por las gobernaciones. *
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