La determinación de ser protagonista

Brasil enfrentará en los próximos cuatros años una difícil situación internacional. Más que en otras épocas de nuestra historia, es importante que en período podamos contar con un presidente capaz de unir a los brasileños por encima de sus divergencias para enfrentar cada uno de nuestros más serios problemas  viejos y nuevos .

Uno de ellos es el Mercosur. Varios economistas y analistas internacionales han afirmado que el Mercosur  el acuerdo para la integración entre Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay  es un fracaso. Se trata de una actitud derrotista que debemos enfrentar con energía. El Mercosur es un importante proyecto de los países del Cono Sur de América para promover la prosperidad de la región y convertirla en un interlocutor con más peso en las discusiones internacionales sobre comercio. Se han cometido algunos errores en su formulación y la crisis económica argentina ha interpuesto dificultades adicionales. Pero todas estas cuestiones pueden ser resueltas y la construcción del Mercosur mantiene toda su validez.

El error principal ha sido el de no haber fijado un plazo más prolongado para la unión aduanera, conforme al ejemplo europeo. Debemos, en primer lugar, fortalecer y perfeccionar la zona de libre comercio para luego concertar la unión aduanera. La precipitación es la causa de los inconvenientes que hoy enfrentamos. Brasil no puede discutir sobre sus relaciones comerciales con la Unión Europea sin la aprobación de Paraguay y Uruguay. Y el Mercosur no puede negociar en bloque porque aún no ha solucionado algunos asuntos relativos a la zona de libre comercio.

Otro gran tema es el del ALCA, el Area de Libre Comercio de las Américas propiciada por los Estados Unidos. Algunos políticos brasileños han optado por una simplificación demagógica y afirman que de ninguna manera participarán en las negociaciones. Nuestra opinión es que debemos negociar siempre y que siempre debemos defender los intereses nacionales. Si los Estados Unidos se manifiestan, como nosotros, en favor del libre comercio y en contra de cláusulas proteccionistas de cualquier especie, el ALCA puede significar nuevas y buenas oportunidades comerciales; en este sentido, Brasil ha demostrado su capacidad competitiva en la siderúrgica, la agroindustria y muchos otros sectores. Pero en ningún caso estamos dispuestos a aceptar proteccionismos de ningún tipo.

La creación de mecanismos internacionales que contribuyan a una creciente reducción de las disparidades económicas entre países pobres y ricos será una de las prioridades de nuestra política externa. Es cada vez más interés de Estados Unidos, de Europa y de Japón que los miles de millones de pobres de América Latina, de Africa y de Asia sean transformados en ciudadanos  con niveles mínimos de renta, escolaridad y salud  y ensanchen inmensamente las fronteras del mercado mundial.

Brasil también debe mantenerse en la primera línea de la defensa del medio ambiente. Somos y queremos seguir siendo los guardianes del más rico patrimonio de biodiversidad y de las mayores reservas forestales y de agua del mundo. Esto nos da toda la autoridad moral para encabezar la lucha por el respeto y la permanente actualización del protocolo de Kioto y de otros acuerdos contra la degradación de la calidad de la vida en nuestro planeta.

La cuestión nuclear adquiere nueva importancia con la amenaza de guerra en el continente asiático y la ausencia de una solución del conflicto entre Israel y Palestina. A diferencia de lo que sostiene el otro candidato en estas elecciones, el camino correcto para luchar por la proscripción de las armas nucleares es el de la política, aplicando una creciente presión internacional para que los países poseedores de armamento atómico acepten su eliminación. Es erróneo pensar que con más bombas se puede acabar con ellas.

Este mismo compromiso con la paz nos lleva a defender con firmeza los principios de soberanía nacional y de autodeterminación de los pueblos como base de la convivencia internacional. Ni siquiera una nueva amenaza de terrorismo en gran escala puede conmover esta convicción. Afirmamos que las Naciones Unidas disponen de los instrumentos adecuados para hacer valer los principios fundamentales de la seguridad internacional y la vigencia de los derechos humanos. Las recientes crisis en los Balcanes y en Afganistán han demostrado que a través de las Naciones Unidas es posible establecer una convivencia armónica entre los países soberanos si se ejerce una vigilancia permanente que disuada o impida acciones irresponsables de algunos gobiernos.

Los temas se multiplican porque el cada vez más veloz progreso científico y tecnológico acelera la marcha hacia la globalización de las actividades económicas, creando nuevos problemas económicos y políticos, cambios culturales y movilidad social cada vez más intensos. El mundo se vuelve cada día más intenso y exige adaptaciones cada vez más rápidas.

Nuestra política externa ha sido concebida para acompañar la determinación de Brasil de ser protagonista y no simple espectador de las transformaciones de nuestro tiempo. *

 

(*) José Serra, candidato a la Presidencia de Brasil por la alianza que reúne al Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) y al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Servicio especial de IPS, exclusivo para LA REPUBLICA

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