El próximo presidente brasileño gobernará sin mayoría en el Congreso
El próximo presidente de Brasil que salga de las urnas el día 27, independientemente de que sea Luiz Inácio Lula da Silva o José Serra, tendrá que gobernar a partir del 1º de enero de 2003 con un Congreso fragmentado y sin mayoría.
Las elecciones parlamentarias del pasado día 6 catapultaron al Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) como primera fuerza de la Cámara de Diputados, con 91 de un total de 513 escaños –26 más que en la actual legislatura– y a la tercera del Senado con 14, ganando seis bancas en un total de 81.
También rompieron la hegemonía que había mantenido el centro en los últimos años. Los partidos que han integrado la coalición del gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso durante los últimos ocho años (PFL, PSDB, PMDB y PPB) perdieron 69 escaños. A su vez crecieron los pequeños partidos.
En total, a partir de febrero de 2003, cuando inicie sus sesiones el nuevo Parlamento, habrá nueve partidos con poder de veto en la Cámara.
También se alteró el formato posible de las coaliciones. Esos cuatro partidos sumarán 278 diputados, suficientes para aprobar decretos y proyectos de ley complementarios (el mínimo es de 258 votos), pero insuficientes para aprobar enmiendas constitucionales (308). Y 50 senadores.
No obstante, existe la duda sobre las alianzas que elegirá el Partido del Frente Liberal (PFL) con 84 diputados, que en marzo abandonó el gobierno. En los últimos días la ejecutiva nacional recomendó el voto a Serra, pero algunos de los políticos más influyentes del partido, como los senadores Antonio Carlos Magalhaes y Roseana Sarney, votarán por Lula.
Algunos sectores del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) también apoyan a Lula en detrimento del candidato de la alianza con el Partido Socialdemócrata Brasileño (PSDB, centroizquierda), Serra. *
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