Desde la izquierda a posiciones más moderadas

Lula cambió su discurso y ganó las elecciones

Mientras sus aliados históricos y los sectores más radicalizados de su partido confían en que los cambios sean sólo momentáneos para ganar la elección del domingo, los nuevos «lulistas» esperan que el giro sea verdadero producto de «la mayor madurez» que el propio Lula da Silva se atribuye ahora.

Los cambios con relación a la deuda pública brasileña, que equivale al 65 por ciento del Producto Bruto Interno, y al FMI se dieron en el marco de una fuerte ofensiva de los operadores del mercado financiero, que se expresó en la suba del dólar.

Banqueros e inversores temen que en un eventual gobierno de Lula, Brasil deje de pagar su deuda o intente una renegociación forzada de los vencimientos y por eso en el plano local buscan refugio en una moneda fuerte, el dólar.

A continuación, un panorama de estos cambios de Lula da Silva en la boca del propio protagonista:

* «Nosotros, los del PT, estamos convencidos de que la peor dolencia de este país es la deuda externa. Nuestra posición es clara: tendremos que suspender el pago de la deuda externa». Enero de 1989.

* «El PT no está proponiendo dejar de pagar las deudas externa e interna. Nosotros queremos, sí, la auditoría de la deuda externa». Febrero de 2000.

* «Existen contratos que no pueden dejar de ser cumplidos, pero eso no significa que seamos obligados a concordar con ellos». Junio de 2001.

* «El gobierno ha sido sumiso (con el FMI), pero con nosotros será diferente. En el caso de las empresas que tomaron préstamos, que se arreglen para pagarlos. El Estado debe estar preocupado con la deuda pública, para hacer una negociación dura sin interferencia de los caprichos del FMI en la política económica». Enero de 2002.

* «El error de (el ex presidente argentino Fernando) De la Rúa fue no haber tenido coraje para cambiar la política del FMI que llevó a la bancarrota (a ese país)». Enero de 2002.

* «Sería una irresponsabilidad nuestra dejar de pagar (la deuda). Lo que queremos es establecer un padrón de nuevas negociaciones. Habrá un momento en que vamos a sentarnos a la mesa para negociar. En esa negociación vamos a intentar discutir cosas que pueden dar al Estado un poco más de aire para la inversión. He conversado mucho con banqueros. Es posible conversar, hacer acuerdos, establecer deuda de más largo plazo». Abril de 2002.

* «Lo que no podemos aceptar es que una misión del FMI venga a Brasil a decir lo que nosotros tenemos que hacer. En nuestro gallinero, quien hace de gallo somos nosotros». Mayo del 2002.

* «El FMI no puede imponer a Brasil o a cualquier país del mundo su modelo de ajuste fiscal y desarrollo. Junio de 2002.

* «El PT y sus aliados tienen plena conciencia de que la superación del actual modelo, reclamada enfáticamente por la sociedad, no se hará en un pase de magia, de un día para el otro. Será necesaria una lúcida y criteriosa transición. Premisa de esa transición será naturalmente el respeto a los contratos y de obligaciones del país». Junio de 2002.

* «Dentro de este modelo, se volvió inevitable recurrir otra vez al FMI. En junio, asumimos dos compromisos para nuestra estrategia de transición rumbo a un nuevo modelo: honrar todos los contratos, internos y externos, y preservar el superávit primario cuanto sea necesario para impedir que la deuda interna aumente y destruya la confianza en la capacidad de que el gobierno honre sus compromisos». Agosto de 2002.

* «En junio, asumimos los compromisos más serios que un candidato puede asumir. Vamos a pagar la deuda y a respetar todos los contratos y acuerdos». Octubre de 2002. *

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