Dos muertos y 36 heridos al explotar bomba en Bogotá

Dos personas murieron y 36 resultaron heridas al estallar el martes un taxi cargado con explosivos cerca a la sede de la Policía Metropolitana de Bogotá, en el peor ataque de su tipo en la capital colombiana en los últimos dos meses, informaron las autoridades. Después de la explosión, unidades de élite de la policía iniciaron registros, casa por casa, en diferentes zonas del sur de Bogotá, para tratar de capturar a los autores, supuestos rebeldes de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La ministra de Defensa, Marta Lucía Ramírez, dijo que el ataque fue en represalia por la reciente ofensiva de las Fuerzas Armadas contra esa guerrilla en diferentes regiones del país, incluida la ciudad de Medellín, donde se registraron combates la semana pasada.

«Es un ataque queriendo reaccionar contra las acciones que está desarrollando la Fuerza pública», declaró la ministra.

El comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Héctor Daniel Castro, dijo que un hombre llevó el taxi cargado con 50 kilos de explosivos hasta un estacionamiento ubicado en la parte posterior del comando del cuartel policial, donde también funciona un lavadero de vehículos.

El automóvil explotó minutos después, cuando un empleado, que quedó destrozado por el estallido, se disponía a lavarlo. El hombre muerto dejó una viuda y un hijo de dos años. La otra víctima fatal fue un joven de 18 años que prestaba el servicio militar en la policía, precisó Castro.

Previamente, la Secretaría de Gobierno, reportó la muerte de una mujer, información que fue aclarada y atribuida a una imprecisión en el manejo de las cifras.

El gobierno ofreció una recompensa de casi 36.000 dólares a quienes suministren información que permita la captura de los autores del ataque, dijo el director de la policía nacional, general Teodoro Campo, quien también anunció un aumento de la vigilancia en Bogotá. Las 36 personas que resultaron heridas, entre civiles y policías, fueron trasladadas a diferentes clínicas y hospitales de Bogotá, la capital colombiana de más de seis millones de habitantes.

«Se movió la tierra y cayeron muchos vidrios», dijo una joven estudiante que resultó herida y fue dada de alta por los médicos.

Horas después, efectivos adscritos a un cuerpo antiterrorista de Bogotá, con chalecos antibalas, fusiles de asalto y cascos, realizaron registros en varias viviendas del sur de Bogotá, donde arrestaron a por lo menos cuatro personas y confiscaron propaganda alusiva a las FARC y explosivos.

Colombia afronta un conflicto interno de 38 años que enfrenta a guerrilleros, paramilitares de ultraderecha que son enemigos acérrimos de los rebeldes, y a las fuerzas de seguridad del Estado.

La confrontación, que en los últimos años comenzó a trasladarse de los campos y las selvas a las ciudades en lo que expertos denominan la «urbanización» del conflicto, dejó 40.000 muertos en los últimos dos lustros.

La capital colombiana, en donde con frecuencia se registran ataques explosivos de la guerrilla, no vivía una situación similar desde el 7 de agosto, cuando asumió la presidencia Alvaro Uribe en medio de un brote de violencia. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje