Lucio Gutiérrez al frente en las elecciones de Ecuador

 

Contra todos los pronósticos, el coronel retirado Lucio Gutiérrez picó al frente en el primer turno de las elecciones ecuatorianas el domingo 20. Disputará la presidencia en el balotaje del 24 de noviembre con el magnate banquero y bananero Alvaro Noboa, en lo que será una clara confrontación entre la izquierda y la derecha, entre el pueblo –con inclusión fundamental del movimiento indígena– y la oligarquía. En sus primeras declaraciones, Gutiérrez afirmó que los ecuatorianos expresaron su voluntad de cambio, y priorizó la lucha contra la corrupción y la impunidad y por mitigar la injusticia social en un país afectado por la pobreza del 79% de sus 12,1 millones de habitantes.

Rompiendo códigos

Un mes atrás, cuando se ingresó de lleno a la campaña electoral, el candidato del Partido Sociedad Patriótica 21 de Enero contaba apenas con el ocho por ciento de las intenciones de voto, guarismo que era triplicado por el Partido de Renovación Institucional de Acción Nacional (Prian, Alvaro Noboa) y duplicado por el ex presidente Rodrigo Borja, de la socialdemócrata Izquierda Democrática. De los 11 candidatos en disputa por la presidencia, Lucio Gutiérrez es el que dispuso de menor espacio en la televisión, según los registros de la organización Participación Ciudadana, encargada de supervisar los comicios con el respaldo de observadores de la Unión Europea. En los informativos de CNN del domingo, mientras transcurría el acto electoral, los analistas elegidos ni siquiera mencionaban a Gutiérrez en la nómina de los posibles contendores en el balotaje. Llegada la hora de la verdad, las urnas (escrutado el 91.82% de los votos) le dan 19,95% de los sufragios frente a 17,50% de Noboa, dejando fuera de la contienda al socialista León Roldós con 15,63%, así como a Rodrigo Borja y a Xavier Neira, del Partido Socialcristiano (derecha), ubicados varios puntos por debajo.

Esas cifras comprobaban que los tres partidos de centroizquierda mencionados estaban orillando el 50% de los votos, sin contar a los otros seis partidos menores que presentaron candidato a la presidencia y también al Parlamento, organismo unicameral que se renovará totalmente. De cualquier modo, gane quien gane deberá concertar alianzas en el plano legislativo para asegurar la gobernabilidad desde el 15 de enero de 2003 hasta la misma fecha de 2007.

Conjunción 21 de enero – Pachakutik

Esta mutación del cuadro político deriva, en particular, de los acontecimientos del 21 de enero de 2002.

En ese entorno se produjo un levantamiento del poderoso movimiento indígena, agrupado en la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), cuyo brazo político es el Movimiento Pachakutik, que cuenta con representación propia en el Parlamento (en determinado momento ocupaba la vicepresidencia) y en numerosos gobiernos locales con cargos de alcaldes, consejeros provinciales y concejales municipales. En marchas que convergieron sobre Quito, dicho movimiento contó con el respaldo de organizaciones sindicales, sociales y estudiantiles en su reclamo de renuncia del presidente Jamil Mahuad por actos de corrupción (lo que ya en 1997 había motivado la defenestración de Abdalá Bucaram), el cese de la política de privatizaciones y de la dolarización (que persiste, único caso en América del Sur, habiendo desaparecido la moneda nacional, el sucre), así como el reconocimiento del carácter pluricultural y pluriétnico del país.

El coronel Lucio Gutiérrez, que había sido edecán de Bucaram y del efímero mandatario Fabián Alarcón, y que estaba al frente de los destacamentos militares que custodiaban los edificios gubernamentales, se negó a cumplir la orden de reprimir al movimiento indígena y popular. Su domicilio fue allanado, se le destituyó del Ejército y estuvo encarcelado durante cuatro meses, hasta ser amnistiado por el Parlamento. Lo conocimos a comienzos de 2001 en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, en que dio cuenta de la formación del partido denominado precisamente Sociedad Patriótica 21 de enero. Para las elecciones logró conformar un frente en apoyo a su candidatura, integrado por fuerzas de izquierda y centro izquierda y por movimientos sociales, en primer lugar la Confederación Indígena y el Pachakutik.

La fuerza indígena

A estos últimos también tuvimos ocasión de conocerlos en el último encuentro del Foro de São Paulo, efectuado en La Habana en diciembre pasado, y de apreciar la pujanza y lucidez del movimiento indígena. Es éste un fenómeno nuevo en América Latina, a partir de la eclosión en la década pasada del movimiento zapatista (FZLN) en el sur de México.

En la reciente elección boliviana apreciamos la fuerza de los núcleos que agrupan a quechuas y aymaras, y del Movimiento Indígena Pachakutik (MIP), similar al de Ecuador y que con leves variaciones semánticas aparece también con vigor en Perú.

Se ha destacado la peculiar forma de alianza entre sectores militares fieles al pueblo del cual han surgido y los movimientos indígenas ascendentes en su número, su movilización y su conciencia.

Un analista señala desde Quito que «el crecimiento electoral del coronel retirado Lucio Gutiérrez, quien protagonizó una rebelión militar junto a los indígenas, forma parte de una creciente tendencia contra el poder político tradicional en América Latina».

Un mapa esperanzador

La elección ecuatoriana se inserta en el conmocionado cuadro del continente.

El Comercio de Guayaquil afirma que «el crecimiento de Gutiérrez inquieta a algunos (…) por sus simpatías con la ‘cuarta vía’ política que muestra a Hugo Chávez como el ejemplo continental» (aunque nadie habló de copiar dicho modelo).

Por su parte, voceros de Pachakutik destacan el impacto político y económico de la votación por Lula en Ecuador y en otros países sudamericanos, «configurando un mapa esperanzador hacia el futuro». En Realidad, las influencias son recíprocas. *

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