Lula quiere "reducir las expectativas"
«Vamos a tener un primer año muy difícil», dice el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), que promete que «si habrá sacrificios, serán para todos, pero si hay beneficios, también serán distribuidos a todos».
En su cuarto intento desde 1989 por llegar a la presidencia, Lula ha generado una gran expectativa en la sociedad brasileña, que hoy sufre por el desempleo, la violencia y la marginalidad.
«Es evidente que Lula creó una expectativa muy grande en la campaña, dijo a ANSA el analista Carlos Lopes, director de la consultora Santa Fe Ideas, y ahora ya está pensando en el día siguiente a las elecciones».
A menos de una semana del segundo turno de los comicios, Lula le lleva una ventaja de 29 puntos a su rival, el oficialista José Serra, y analistas, inversores y la opinión pública ya dan por descontada su victoria.
«El pueblo está esperando que él realmente impulse un cambio», dice Lucia, una empleada de limpieza de Brasilia, que sin embargo sabe que «no va a ser nada fácil».
Lula prometió durante la campaña crear 10 millones de empleos, reducir las tasas de interés para permitir una reactivación industrial, impulsar las exportaciones a través de una reforma tributaria y mantener las severas metas fiscales previstas en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Además de las promesas económicas, el PT se ha comprometido a acabar en cuatro años con el hambre que pasan 50 millones de brasileños, a impulsar la reforma agraria y a reducir prácticamente el analfabetismo.
Al reunirse con empresarios en San Pablo, a quienes invitó a sumarse al Consejo de Desarrollo Económico y Social que se propone crear si gana las elecciones, Lula admitió que 2003 será un año muy difícil para el Brasil.
Analistas coinciden en que, de ganar las elecciones, como ya parece un hecho, el año próximo será la «prueba de fuego» para Lula.
«Las encuestas demuestran que el elector brasileño suele darle un año a un presidente para percibir los cambios», explicó a ANSA Ricardo Guedes, director de la consultora Sensus, cuyas pesquisas fueron las más cercanas a los resultados del primer turno.
Por eso, Lula ha comenzado a «abrir el paraguas» y explicar que la coyuntura será muy difícil en 2003. «El presupuesto ya está prácticamente definido por el Congreso, dijo, y sólo habrá para invertir unos 8.000 millones de reales», poco más de 2.000 millones de dólares al cambio actual.
En 2003 se acumulan fuerte vencimientos de la deuda pública brasileña de 222.000 millones de dólares, y Lula ya se ha comprometido a que si gana mantendrá e incluso ampliará el superávit fiscal de 3,75 por ciento y respetará las metas de inflación, del cuatro por ciento. *
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